Opinión

Abuso emocional

Golpes que no dejan moretones pero duelen en el alma.

¿Alguna vez has conocido a alguien, que está atrapado en una relación que no es saludable? Y cuando digo que no es saludable, no me refiero a conflictos circunstanciales y una mala racha, es más una falta de compatibilidad donde surgen problemas serios, incluso perturbadores.

Lo más probable es que muchos de nosotros hayamos escuchado historias de relaciones tóxicas que aún así… persisten.

Últimamente se usa el término “tóxico” para referirnos a algo que es abusivo o disfuncional. Sin embargo, no todos los problemas son tóxicos en sí. Por eso primero, hablemos de lo que no es el abuso emocional.

No es abusivo no querer lo mismo que tu pareja. No es abusivo discutir con tu pareja. No es abuso cuando el otro reacciona a lo que has dicho o hecho sintiéndose lastimado. Las personas reaccionamos a partir de lo que interpretamos, pero no necesariamente es abusivo.
Tampoco es abusivo decir lo que uno piensa con honestidad profunda, aunque carezca de tacto pero no llega a lo abusivo.

No es abusivo incluso, llegar a gritar -aunque esto puede volverse un poco -confuso- así que aclaremos: Casi todo el mundo grita en algún momento, forma parte de expresar ciertas emociones. Una vez expresada la emoción, se trata de encontrar una solución. Gritar como forma de insulto sí es abuso.

Todas las relaciones -afortunadamente- tienen sus conflictos, no todos los conflictos son un problema, sin embargo, el abuso definitivamente es uno, que instala miedo y control. Entonces, hablemos de qué es el abuso.

El abuso emocional es un intento de controlar, de la misma manera que el abuso físico es un intento de controlar a otra persona. La única diferencia es que el abusador emocional no usa golpes, patadas, empujones u otras formas de amenaza física. Más bien, la persona usa la emoción como su arma predilecta.

Algunos ejemplos de abuso incluyen: Críticas constantes o intentos de manipular y controlar, avergonzar y culpar con sarcasmo hostil o agresión verbal directa, uso de lenguaje vergonzoso y denigrante a solas o en público, retener el afecto como castigo, negar la comunicación en absoluto, rechazo a aceptar su rol en la dinámica.

Manipulación mental como: Gaslighting, culpabilizar, voltear las cosas en su contra. Prohibir o aislar paulatinamente de amistades o familia, negarse a permitir que el otro pase tiempo a solas, frustrar los objetivos profesionales o personales del otro e inculcar dudas e inutilidad.

El ciclo del abuso emocional sigue el mismo patrón que el del abuso físico: Una vez que la persona se da cuenta de lo que está pasando y comienza a pensar en irse o confronta al abusador por sus acciones, éste de pronto se disculpará y se volverá romántico.
Esto se vuelve un ciclo crónico donde la persona va perdiendo fuerza, autoestima e incluso alternativas para ponerse a salvo. No es hasta que la agresión escale o cuando trastoque algo en la vida de la persona que le haga poner un fin definitivo.

Por eso recuerda que #NoEsDeLocos escuchar con empatía cuando alguien esté en una situación similar, #NoEsDeLocos tener presente que el abuso sucede en cualquier género y que #NoEsDeLocos pedir ayuda cuando tu relación ya es insostenible.

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