Opinión

Autor intelectual

Segunda parte

Este término (hoy tan mencionado debido al caso del atentado contra Ciro Gómez Leyva) siempre me ha parecido un oxímoron. ¿Cómo puede ser “intelectual” un tipo dedicado a armar maldosidades? En fin, entiendo que es un concepto del derecho penal.

WIKIPEDIA (selección): “Pero la edad contemporánea les reservó a los intelectuales un papel notablemente diferenciado, muy vinculado al nacimiento del concepto de ideología al protagonismo histórico que alcanzan las masas, y a la función de los medios de comunicación.

Además de la literatura ensayística tradicional, la prensa fue convirtiéndose en el vehículo esencial de la comunicación de los intelectuales con el público. No es casualidad que, de Franklin a Mussolini, dirigentes políticos clave hayan surgido del periodismo (profesión que, por sí misma, no otorga la condición de intelectual, como es el caso del líder fascista, caracterizado por su explícito antiintelectualismo).

Paralelamente, la contribución de los intelectuales de todos los ámbitos del arte y la cultura al movimiento obrero y a los movimientos nacionalistas fue fundamental.

La reflexión intelectual sobre la era de la revolución -industrial, liberal y burguesa- llevó a los intelectuales, estimulados por el sapere aude kantiano (el espíritu de la Ilustración) a comprometerse en juicios sobre los acontecimientos de su presente, y en casos destacados, a participar de ellos, a veces con consecuencias graves (Lavoisier fue guillotinado al grito: La République n'a pas besoin de savants –“la República no necesita sabios”–).

La opuesta valoración de Burke sobre la Revolución americana y la francesa contrastó con la participación en ambas de Paine. Dentro del nuevo contexto intelectual del romanticismo, los contrarrevolucionarios franceses (Bonald y Maistre) dieron paso a una reflexión moderada que pretendía la adaptación del Antiguo Régimen al Nuevo (La democracia en América de Tocqueville, doctrinarismo de Guizot).

En Estados Unidos tuvo una gran repercusión local The American Scholar de Ralph Waldo Emerson (1837), calificado como “la declaración de independencia intelectual” por Oliver Wendell Holmes. Mucho más universal fue la influencia de Thoreau en el pacifismo posterior, un movimiento que alcanzó una dimensión trascendental entre los intelectuales de todo el mundo (Tolstói, H. G. Wells, Rolland, Tagore, Gandhi, Russell).

Cuando Alfred Nobel instauró los premios que llevan su nombre, consideró que además de las diferentes ramas del saber, debía concederse uno a la paz (el primero, de 1901, se concedió ex aequo a Henry Dunant, fundador de la Cruz Roja, y a Frédéric Passy, impulsor de la Unión Interparlamentaria).

En el ámbito hispánico, el papel de los intelectuales fue decisivo en los últimos movimientos independentistas (Martí y Rizal); mientras que en la metrópoli alcanzaba gran influencia el krausismo, la corriente de pensamiento progresista que se sustanció en la Institución Libre de Enseñanza (Giner de los Ríos); frente a la que se articuló la corriente de pensamiento reaccionario de los neocatólicos (Menéndez y Pelayo). Tras el desastre del 98, con gran repercusión pública, se insistió en la reflexión intelectual sobre las causas del fracaso histórico de España y su posible remedio, en lo que ve denominó regeneracionismo (término ambiguo, con el que, junto a los políticos que protagonizaron la crisis de la Restauración, se etiquetan tanto científicos –Cajal– como movilizadores sociales –Costa– y literatos –generación del 98–)”.


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