Más centros urbanos y menos campo. - Alejandra Sánchez Gálvez OpenA

Más centros urbanos y menos campo.


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Según datos de las Naciones Unidas, el 55 % de la población mundial vive en áreas urbanas, una proporción que se espera que aumente al 68 % en 2050. La planificación urbana subóptima y el transporte en las ciudades se han convertido en focos de contaminación del aire y de ruido, efectos de isla de calor y falta de espacios verdes.

Estamos en una época casi post pandemia, donde mucha gente ha regresado de sus casas de campo, fincas y casas de playa. La realidad ha regresado paulatinamente y una gran verdad es que la ciudad seguirá siendo el imán y el lugar verdadero de vivir. El romanticismo pandémico no resultó tan beneficioso como se pensaba, ya que muy pocos se pudieran acostumbrar a cambiar formatos de vida, costumbres, alimentación y diversión. La ciudad es y la ciudad será, por encima de todo.

Las ciudades pueden ser el problema de muchas cosas, pero también la solución. Son centros de innovación, creación de riqueza y tienden a ser más receptivas y ágiles en sus gobiernos. Como parte de cualquier paquete de estímulos, las ciudades podrían y deberían tomar medidas para convertirse en ciudades neutras de carbono, más habitables y más saludables al cambiar sus prácticas actuales. ¿Qué se pudiera cambiar en el corto plazo?:

1. Cambios en el uso del suelo. Es importante tener diversidad, que se caracteriza por una mezcla de casas, tiendas, escuelas y lugares de trabajo en un área. Se debe buscar un mejor diseño que incluya conectividad e infraestructura para ir en bicicleta y caminar.

2. Reducir la dependencia del coche. Actualmente hay alrededor de mil millones de automóviles en el mundo y es probable que este número aumente. El coche eléctrico y el autónomo se plantean como solución a la contaminación del aire y el ruido, pero no solucionan la falta de actividad física y siguen ocupando gran cantidad de espacio público. Una gran cantidad de viajes en coche (hasta el 50 %) cubren menos de 5 kilómetros de distancia y podrían recorrerse fácilmente con otros modos de transporte como la bicicleta.

3. Los espacios verdes de las ciudades. Los jardines de las ciudades tienen beneficios obvios, como la reducción de la contaminación, la mitigación del calor y el ruido, la captación de CO₂ y la compensación de las emisiones de carbono.

4. Fomentar la participación ciudadana. Es necesario involucrar a la comunidad y a los ciudadanos en cualquier desarrollo de planificación urbana y de transporte para poder tener un enfoque ascendente y de mejora.

Y por último:

5. Colaboración, liderazgo e inversiones

Mejorar las ciudades actuales requiere de una colaboración entre urbanistas políticos, arquitectos, expertos en educación y profesionales de la salud, por nombrar algunos.

El liderazgo y la inversión adecuados son esenciales. Ya hay algunos ejemplos positivos, donde ciudades han tomado la delantera en sostenibilidad y crisis climática, y están más interconectadas que nunca. Han mejorado sus capacidades trabajando juntas, compartiendo experiencias y forjando alianzas público-privadas en salud, gobierno, democracia, infraestructura y seguridad.

Entre las redes de colaboración y trabajos formales a nivel mundial se encuentran: el C40 Grupo de Liderazgo Climático de las Ciudades, el proyecto 100 Ciudades Resilientes de la Fundación Rockefeller, Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), Gobiernos Locales para la Sostenibilidad (ICLEI) y las Ciudades Saludables de la Organización Mundial de la Salud.

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