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No es de Locos

¿Por qué me siento tan cansado?

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Por qué me siento tan cansado?

La realidad es que el estrés prolongado puede provocar agotamiento físico y mental.

Muchísimos factores han hecho que la pandemia por COVID-19 se viva de una manera estresante y potencialmente traumática para muchas personas. Ahora mismo lleva ya más de 18 meses la crisis pandémica

Esto ha significado enfrentar situaciones de estrés sin precedentes desde enfermedades, pérdidas, miedo a contagiarse o contagiar, aislamiento social, cambios en el ritmo de vida, presión laboral y educación a distancia, ¡ah! y si faltaba más, para quienes tienen niños en casa, dividir el tiempo entre home office y ser maestro.

Aun y que tengamos la promesa de un escenario no fatalista con la vacuna, existe una prolongada y sobre extendida incertidumbre acerca de la duración de la crisis y sus consecuencias psicológicas, económicas, políticas y sociales.

En diferentes ámbitos pero principalmente desde la consulta privada médicos y psicólogos escuchamos muchas versiones de “Me he sentido muy cansado últimamente”. Pacientes, colegas y amigos que no tienen nada en común aluden a la misma fatiga que parece rara y anormal, llevando a cuestionarnos si la pandemia está pasando factura ya a nivel físico inclusive si no se experimenta como una experiencia que lleva a la ansiedad.

La realidad es que el estrés prolongado puede provocar agotamiento físico y mental. El cuerpo tiene un mecanismo que nos permite ponernos a salvo el conocido término “lucha o huida” en donde al detectar cierta potencial amenaza (ej. casi atravesar una calle con tráfico) el cuerpo reacciona en milisegundos a un modo protección. Se eleva el ritmo cardiaco, reacción muscular y la visión se agudiza. 

Esta respuesta ocurre muy rápido y de manera automática e idealmente dura un periodo corto y limitada debido a las cantidades de adrenalina y cortisol que se liberan. Sin embargo, con una amenaza tan continua como lo es la pandemia, la respuesta al estrés puede estar jugando un rol de fondo.

Sin un final claro a la vista, adaptarse a la “nueva normalidad” parece que ha pasado factura. Mantenerse a salvo, no contagiarse, estar constantemente en el mismo entorno, tener que permanecer aislado, dejar de socializar. Todo es conjunto de factores que afectan nuestra capacidad para mantenernos motivados y concentrados en nuestro día a día.

Empezar a identificar y reconocer los obstáculos a la motivación, es un paso importante para poderlos manejar. Acompáñame en la siguiente columna para hablar sobre los diferentes tipos de descanso que necesitamos y algunos tips para sacar a flote esa motivación.

Recuerda que en estos tiempos son precedentes de pandemia, #noesdelocos sentirte cansado.

Título: ¿Por qué me siento tan cansado? Parte dos

Indentado: ¿Has intentado reparar la falta de energía a través de dormir más, para solo hacerlo y aún sentirte cansado?

Retomando la columna anterior, este tiempo de crisis pandémica ha movido y supuesto una reestructuración de diversos aspectos de nuestra vida. Todo este cambio, incertidumbre y ajuste supone un esfuerzo principalmente mental y emocional.

Así que, si te resuena la pregunta inicial, aquí el secreto: dormir y descansar no es lo mismo, aunque comúnmente confundimos de manera equivocada estos dos. Vamos día a día pensando que estamos descansados porque dormimos las siete u ocho horas que son importantes, claro.

Pero en la realidad estamos perdiéndonos de otros tipos de descanso que necesitamos desesperadamente. Traemos un déficit de descanso porque con vidas tan aceleradas no entendemos su verdadero poder. Este debe significar la restauración o devolución de la energía invertida.

El primer tipo de descanso es el físico, puede ser pasivo que incluye dormir o tomar siesta, mientras que el activo implica actividades de recuperación como yoga, estiramientos, masajes que mejoren la circulación del cuerpo.

En segundo lugar tenemos el descanso mental. ¿Cuándo te vas a acostar en la noche pareciera que no puedes apagar tu cerebro donde las conversaciones y pendientes del día siguiente llenan tu mente? Esto poco a poco va agotando tus reservas de energía para actividades que requieran mayor concentración. No hay que esperar a tomar vacaciones, darte cada dos horas permiso para respirar profundo, estirarte y hacer check-in contigo y tus actividades es una buena propuesta.

Siguiendo, el tercer tipo es el descanso sensorial. Luces muy acaparadoras como la del celular o televisión, ruido de fondo, conversaciones en Zoom pueden llevar a nuestros sentidos a estar sobrecargados. Cerrar los ojos por un minuto, dejar dispositivos 1 hora antes de dormir es crear momentos intencionales de depravación sensorial puede desinflamarlo.

El cuarto tipo de descanso es el creativo, este es especialmente importante para cualquiera que deba de resolver problemas, tomar decisiones o proponer lluvia de ideas en espacios creativos. Tiene que ver con reavivar la capacidad de asombro, imaginación y maravillarse. ¿Cuándo fuiste la última vez que hiciste algo por primera vez, intentaste algo nuevo, escuchaste una canción distinta? 

Implica también darse permiso de buscar nuevas maravillas desde la naturaleza, apreciar el arte, buscar inspiración. No podemos pasar 40 horas de nuestra semana quedándonos perplejos viendo solo una pantalla y esperar sentirse apasionado y entregado, mucho menos proponer ideas innovadoras.

Acompáñame en la siguiente columna a revisar otros tipos de descanso y recuerda que #NoEsDeLocos permitirse descansar, #NoEsDeLocos hacer check-in a tu mundo interior para identificar que es lo que necesitas para reconectar con tu verdadera y fresca esencia.

Titulo: ¿Por qué me siento tan cansado? Parte tres

Indentado: Encontrar la belleza y dulzura de no hacer nada es algo que queda relegada a un elemento inútil en nuestra búsqueda de una vida exitosa.

Continuamos con la tercera y última columna dedicada a resolver la pregunta titular y es que la idea de que “siempre hay algo que hacer” es una guía insensata a nuestra vida moderna que nos lleva a continuar y rechazar un respiro de nuestros frenéticos horarios. 

Los italianos lo saben muy bien “la dolce far’niente” es el ejemplo por excelencia no solo de ganarse pero de saberse merecedor de un descanso totalmente improductivo. Encontrar la belleza y dulzura de no hacer nada es algo que queda relegada a un elemento inútil en nuestra búsqueda de una vida exitosa.

El problema es que la vida diera es un diluvio de información, obligaciones y responsabilidades. No darnos un descanso de verdad puede ser totalmente en contra de permitirle al cerebro estar en las mejores condiciones para responder de manera adecuada, crear nuevos pensamientos y por sobre todas las cosas: disfrutar el eterno presente.

Entonces, hablemos del quinto tipo de descanso: el emocional. ¿Recuerdas cómo te sientes cuando ves una peli conmovedora?- cansado, tenso, confundido, enojado… todo al mismo tiempo. El llanto ayuda muchísimo a descargar las (e)mociones que tanto agitan nuestro interior. Un ejercicio práctico es primero identificar realmente nuestras emociones para entonces poner en palabras y expresar nuestro sentir.

Después el descanso espiritual tiene que ver con muchos aspectos, entre ellos, esto se vería como practicar tu religión pero también encontrar un sentido mucho más trascendental de tu existencia. Para ello, la psicología positiva a propuesto el modelo PERMA que busca en uno de sus puntos, encontrar propósito y sentido de vida encaminado a la acción. ¿Por qué no dedicar unos minutos a reflexionar en esto?

Por último, está el descanso social ¡ufff! Que difícil para los extrovertidos (y confieso que también la mía), pero absolutamente todos requerimos de desconectar totalmente. Socializar puede ser muy cansado. Lidiar, escuchar, llegar a acuerdos, gestionar envidias, comunicación y un sinfín de otros aspectos. 

El descanso social también tiene que ver con encontrar a las personas adecuadas donde no sientas que tienes que mostrar una versión falsa de ti. Quizá reconectar con algún viejo amigo que con pocas palabras entienda tu sentir o bien, tener tiempo off de redes sociales y dedicar absoluto silencio a tu propia conversación.

¡Listo! Aquí tienes ya las siete formas de descanso que van más allá de un siesta por la tarde. Recuerda que #NoEsDeLocos aprender a escuchar que te pide tu cuerpo y dártelo, #NoEsDeLocos descansar y permitirse ser un trapo inservible que no haga más que estar embarrado en el piso existiendo y por supuesto #NoEsDeLocos conciliar la idea de que tenemos que “merecernos” un descanso, la vida ya es bastante demandante.

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