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Siete Puntos

Testar

Siete Puntos

Testar

1. La tanatología es una disciplina científica que busca abordar todos los temas relacionados con la muerte, como el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, los cuidados paliativos, el duelo, el desapego, la eutanasia y formas derivadas de esa decisión, etc. Quienes la publicitan sostienen: más que el estudio sobre el bien morir es el aprendizaje para el bien vivir. Y una forma de prepararse para bien morir, viviendo bien, es redactar nuestro testamento, no tener miedo a expresarlo o a solicitarlo a nuestros familiares ancianos o enfermos terminales.

2. Se han puesto de moda dos tipos de legados finales: el patrimonial, que se refiere a la disposición de los bienes materiales en posesión de quien lo redacta –a quiénes los hereda–, y el que incluye las últimas disposiciones, indicaciones de cómo deberán manejarse las situaciones referentes a enfermedades, hospitalizaciones, tratamientos terapéuticos, servicio funerario y/o religioso, sepultura o incineración, etc. Conozco personas que ya han detallado las flores para adornar la capilla velatoria, y las lecturas y cantos de su misa exequial.

3. Pero hay obituarios, digamos, soñadores, que esperan el cumplimiento de deseos muchas veces difíciles, si no imposibles, de realizarse. Sé de un obispo que, al morir, dejó estipulado el ordenar como sacerdotisas a mujeres, quienes pasarían a presidir las eucaristías, pues ellas vivían discriminadas en la Iglesia católica; y de un empresario que indicó en su testamento la modificación a los horarios de trabajo: sólo seis horas al día en su empresa. Obvio que los encargados de operar tales disposiciones esbozaron una sonrisa y no hicieron caso.

4. AMLO nos acaba de informar que ya redactó el suyo, con el adjetivo de político. Parece que lo hizo tiempo atrás y añadió un breve texto ya siendo Presidente. Dice que es para “que no haya ingobernabilidad”. Ésta no puede darse si nos atenemos a lo estipulado jurídicamente: en caso de fallecer, el secretario de Gobernación asume las funciones por un período máximo de 60 días, dentro del cual el Congreso designa un interino para completar lo faltante del sexenio. El problema no es ese.

5. La ingobernabilidad vendría si, ante su posible muerte, o incluso vivo pero ya sin el cargo, las huestes morenistas se desatan sin control, y buscan más continuar en el poder, con los privilegios que ello conlleva, que mantener viva una ilusión como la alentada por AMLO: acabar con la impunidad, la corrupción y la pobreza. Las divisiones al interior de Morena, y los escándalos que rodean las designaciones de sus candidatos reflejan un hecho: si con el poderoso jefe presente y en plenitud así están las cosas, ¿cómo estarán cuando falte?

6. La tentación, entonces, de que el caudillo regrese, ya desde el más allá, ya desde el más acá, será muy grande. De ahí que AMLO, con la astucia y olfato políticos que le caracterizan, prevea la necesidad de ir calmando las tormentas antes de que crezcan. Por ello su testamento. Sin embargo, me parece que, como en el caso del obispo y del empresario mencionados, los herederos leerán el epitafio de quien fuera su líder máximo y, con mirada compasiva, no seguirán por la ruta de su proyecto inacabado, quizá por formas erróneas que no sustentaron el fondo correcto.

7. Cierre icónico. El Presidente se ha comprometido a “aclarar el crimen de Lourdes Maldonado y a evitar que continúen los asesinatos de periodistas en México” que, según Reporteros Sin Fronteras, es el país donde más se cometen homicidios en contra de quienes ejercen el oficio del periodismo. En este sexenio ya van 47, y mantiene el ritmo de administraciones anteriores. De acuerdo con esos datos, la situación no ha cambiado y, como en el pasado, se prometen investigaciones exhaustivas y aplicar todo el peso de la ley. En fin.

papacomeister@gmail.com

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