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Cabrito Mayor

Actuación

Cabrito Mayor

Actuación

Visto está, estimado lector, que los acontecimientos registrados en las últimas semanas por la incapacidad de garantizar la seguridad y protección física de las mujeres en nuestro estado, y que nos han dejado un triste y enorme sentimiento de dolor e impotencia ante la cruenta realidad que estremece los principios y valores de sociabilidad de nuestra comunidad, hace que surja una confusión natural por las dudas en la extraña mecánica de los hechos y la muy cuestionable actuación de la autoridad investigadora, que no insinúa siquiera de manera aproximada en la conciencia colectiva una respuesta congruente que se acerque a la verdad de los hechos.

Por respeto a la dignidad de las personas que han perdido la vida y al dolor de sus familiares que como víctimas colaterales de este gravísimo problema de seguridad y que literalmente también han "dejado de existir" por la desaparición física de sus seres queridos, es que quien esto escribe omite el nombre de una y de todas ellas, para centrarnos en ellas como personas valiosas, cercanas o lejanas, al final de cuentas valiosas para sus familias y sus entornos y lamentablemente víctimas de una sociedad que en el tránsito de su deleznable descomposición gradual es evidente que está perdiendo el más elemental modelo de respeto para la vida.

Y aunque no debemos de estar conformes con el argumento de que esto es parte de los problemas comunes de las grandes metrópolis, estimado lector, cierto estamos que, por ejemplo, en el más reciente y sonado de los casos de "desaparición", como seguramente en todos los anteriores, fue una cadena de sucesos los que se fueron presentando en la línea de tiempo de forma progresiva y gradual, hasta desembocar como consecuencia en el triste final que todos conocemos hasta ahora: otra señorita que pierde la vida, sin conocerse por ahora oficialmente la forma, si accidental, incidental o intencional de manera propia o ajena.

Pero además chiflar para arriba, mirar para un lado y como autoridad ejecutiva esquivar el repudio colectivo y de paso bajarle algún nivel a la gravedad de la evidente incompetencia de los "profesionales" que investigan el asunto y colocarse del lado agraviado para reclamar "el minuto a minuto" de una muy cuestionable actuación que como combustible al fuego  ha encendido el malestar y descontento social de  legítimos reclamos que, como otras tantas veces, han rebasado los límites de la tolerancia.

Además, y tristemente por el contrario, la sociedad poco a poco ha ido perdiendo el asombro por la  cada vez mas creciente presencia de este tipo de acontecimientos dantescos que, de la mano con las tendencias mediáticas y mercadológicas de las nuevas generaciones de comunicadores y de la sociedad misma, "venden" grandes volúmenes de audiencia a los medios de comunicación, periodistas independientes, influencers, yotubers, "facebukeros", tuiteros, tiktokeros y un montón de oportunistas más que compitiendo ferozmente por una amarillista tajada de protagonismo mediático, capitulan a su particular forma de ejercer el periodismo de investigación, el "minuto a minuto" de las cuestionadas actuaciones investigativas tan reclamadas por la otra autoridad.

Lamentables son todas las desapariciones y la pérdida de tantas vidas humanas, sea cual fuere el origen, motivo y causa de cada una de las "cadenas de sucesos" que como consecuencia acertada o desacertada de sus propios actos han desembocado en este terrible y doloroso "mal" que hoy tristemente padece la sociedad y que a pesar de lidiar con ello, tiene que soportar además con una insensible falta de respeto hacia las víctimas y sus familias cuando el tema se politiza en aras de un protagonismo mitotero que sólo busca la empatía emocional de forma mediática por encima de la auténtica aceptación popular por consecuencia de los resultados positivos al trabajo.

Y es que, estimado lector, por resultados debemos de ser claros, la autoridad investigativa ha quedado muy mal parada frente a la interrogante colectiva que se cuestiona frente a la evidente incompetencia (o falla humana masiva como dijeran por ahí), y las minuciosas y acertadas indagatorias de familiares y amigos de los últimos dos casos... ¿Qué carajos hace la fiscalía?  

Obvio decir, y sin ser un gran investigador, que en los resultados ofrecidos hasta ahora por la fiscalía, usted encontrará, estimado lector, una evidente respuesta a ésta muy cuestionable actuación pericial investigadora de la autoridad.

Ya por último, y no por ello menos importante, aquí delante de todos quiero felicitar grandemente con un apasionado beso y muchísimo amor a mi amada Paty, quien el pasado 19 de abril celebró junto con su papá don Raúl Reyna un aniversario más de vida. Gracias Vida por venir precisamente a darle los más hermosos motivos de vida a mi existencia.

Por hoy es todo, medite lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un hermoso inicio de semana, por favor cuídese y ame a los suyos respetando la sana distancia; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: "Tengan la bondad de ser felices". Nos leemos aquí el próximo lunes.

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