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Política e Historia

Adiós Citi

Política e Historia

Adiós Citi

La bomba financiera de la semana es el anuncio de Citi, el consorcio bancario que abandona a Banamex, prácticamente es una declaración de derrota empresarial.

Entre los múltiples comentarios vertidos por los expertos, se encuentran dos que llaman la atención: que se va porque deja de ser competitivo en el mercado nacional, se queda solamente con la cartera "VIP" y abandona la banca comercial; el otro es que se pone a la venta en el mercado la marca Banamex.

El Banco Nacional de México, era eso, el banco que nace y funciona como el banco del Estado mexicano en alguna etapa de su vida institucional. "Fundado en 1884, se creó gracias a la fusión del Banco Nacional Mexicano, de inversionistas franceses, y el Banco Mercantil Mexicano, de empresarios mexicanos y comerciantes españoles" según describe el sitio , que narra la historia de la banca latinoamericana. 

Durante décadas fue el banco insignia, su presencia nacional era garantía de las transacciones empresariales y personales; sin embargo, esa misma característica le convirtió en inaccesible.

Banamex en los últimos años era referente de tasas de interés caras, de servicios onerosos y créditos leoninos.

En estos momentos los CAT rondan el 80% de costos anualizados; es decir, para un ciudadano cotidiano, gastar en su tarjeta de crédito $10,000 pesos, representa pagar al año $8,000 de gastos entre intereses y más.

Hemos escrito reiteradamente que si queremos atender a la inflación real del país, se debe incluir el costo de los créditos corrientes en las tarjetas, autos y créditos personales en nómina.

Esa es la realidad del "pueblo bueno y sabio", depender del financiamiento leonino que realizan las instituciones bancarias, Citibanamex entre ellas. 

Según diversos sitios financieros, la población que utilizamos una tarjeta de crédito ronda entre 15% y 18% de mexicanos. Si traducimos este indicador, tomando una media de 16%, tenemos que 20 millones de los 130 millones de la población total, utilizamos una o más tarjetas de crédito.

Son 20 millones de adultos que, en la mayoría de los casos, equivalen a jefes de familia. Este es el universo de cautivos quienes, aunque se benefician, padecen 

los créditos leoninos de los bancos comerciales. 

Mientras los intereses bancarios pagados a la inversión no supera un dígito, a los clientes les cobran hasta el 80% por ese mismo dinero. Algo anda mal y el gobierno no se atreve a regular el negocio que daña al "pueblo bueno y sabio".

Citi se va y no se le extrañará, recuerdo la indignación que provocó que el nombre del banco insignia fuera menguado por un banco extranjero quien quiso marcar su territorio al mejor estilo de los gatos.

Citi se va porque ya no le interesa el negocio o porque no tiene cómo exprimir a la población. En el mercado de las nóminas, no era uno de los principales bancos, la razón, la misma, sus condiciones poco atractivas.

Lo que llama la atención es que, entre tantas explicaciones otorgadas por los expertos, ninguno haya referido, ni por asomo, la posibilidad de inestabilidad política o de gobernabilidad, que ninguno refiera a las políticas públicas en el país como un potencial factor que provoque el "efecto cucaracha".

Sería grave que junto a muchas inversiones nacionales y extranjeras, Citi hubiera hecho maletas como consecuencia de la política y el futuro próximo para el país.

Pronto sabremos si las condiciones políticas influyeron. Por el momento, bien por Banamex quien se quita el prefijo y mejor aún porque hay inversionistas mexicanos interesados en su futuro.

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