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Ruta de Colisión

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Ruta de Colisión

A partir de lo que está sucediendo y que está lejos de terminar, nos enfrentamos al incremento de la pobreza extrema, en la que se esperan 150 millones de personas más a nivel global. Hay una pérdida de lo poco que había sido ganado con mucho esfuerzo.

La desesperanza y la miseria continúan presentes y nos encuentran agotados y con miedo, sumidos en una espiral descendente. Se habla de grupos de señoras enojadas y con hambre, que acompañadas de menores y armadas con palos, van por las calles pidiendo comida de casa en casa. Situación preocupante y de consecuencias imprevisibles que debemos atender ayudando a como pueda cada quien.

Desespera saber que otros países están saliendo de esta situación más pronto que nosotros, con organización, solidaridad y esfuerzo compartido, mientras que aquí la soberbia e ignorancia de algunos dirigentes nos impiden ser lo que somos: una sociedad solidaria que aspira a vivir en armonía y no polarizada y enfrentada.

Con la paralización de actividades y la reducción de ingresos de las mayorías, algunas autoridades intentan comprar consciencias otorgando dádivas y préstamos a fondo perdido que aparentan generosidad, pero esos recursos públicos se van a agotar muy pronto, y   aunque la decencia no se compra, hoy tiene que ser rescatada pues los valores están bajo intensa presión. Nunca estaremos preparados para lo peor, y aunque el tiempo perdido es irremplazable, la recuperación económica podrá empezar a sentirse en la demanda que estuvo contenida todo este tiempo, y en la acumulación de recursos e inversiones no ejercidos que se van a liberar. 

Parece que con el alza de precio, y la reactivación de la demanda del crudo, para enfrentar el cambio climático, no nos va a quedar más que esperar avances en soluciones técnicas y científicas, no se puede luchar, y menos derrotar a lo inevitable, sólo es posible reducir o posponer el impacto. Antes los ricos podían hacer lo que querían y los pobres no, hoy ni los ricos ni los pobres pueden hacerlo, aquellos tienen nuevas limitaciones, ya hay un poco más de igualdad forzada. Con la notable reducción del tráfico vehicular, las calles están siendo tomadas por la gente, en Nueva York, París o Londres, y ahora se niegan a dejarlas, lo que es una buena señal ya que nos presenta ciudades más humanizadas. 

Ante las absurdas regulaciones que amenazan a las redes sociales, opciones como Telegram, un sitio aparentemente incensurable ya que tiene servidores dispersos en varias locaciones, y afirman que cuenta con herramientas anticensura, aunque también ha sido refugio de “ultra derechistas” expulsados de otras plataformas. Algunos países manejados por tiranos han intentado sin éxito silenciar a las redes, pues la soberbia del poder y el miedo a la disidencia pueden más que el bien común. No entienden que es mejor amigo el que te cuestiona, y no  quien te adula.

La memoria al recordar es una moneda con dos caras, por un lado sirve como referencia, y seguridad, por el otro engaña y arrastra hechos del pasado que pueden ser útiles o nostálgicos, pero también un lastre y motivo de confusión, al recordar, por ejemplo, ofensas pasadas que no quedaron resueltas. Se le da un valor exagerado a la memoria, quien la tiene se siente poderoso, pero sin saberlo está atado al pasado, lo que le impide vivir en el presente, pues esos recuerdos agotan y contaminan la percepción del presente.          

Solo hace falta una mentira para poner en duda todas las verdades.  



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