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Buhedera|Alain Delon

Opinión

Alain Delon

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“Es cierto que muchas veces habló de la muerte, y ha tenido profundas depresiones que fueron públicas, como cuando Van Breemen, su última pareja oficial, lo dejó por un empresario, hace 20 años.

Acababa de perder a uno de sus perros favoritos, Poeky, y el actor que adoraron Antonioni y Godard admitió pensar ‘con mucha frecuencia’ en la idea de quitarse la vida: ‘Tengo delante de mis ojos la escena’.

De hecho, se ha pronunciado en muchas oportunidades a favor de la eutanasia –y de la pena de muerte, lo que además de su amistad con la ultraderechista Jean-Marie Le Pen y de expresiones como que los homosexuales no deberían adoptar, y que “si ser macho es haber dado una cachetada, entonces soy macho, pero a mí también me pegaron”, le valieron infinidad de críticas.

Y, de nuevo, al año siguiente, cuando aseguró en el especial de Paris Match por los 60 años de su carrera: ‘La vida me importa poco. Lo he visto todo. Pero sobre todo, odio esta época, me da ganas de vomitar’.

También en esa última presentación pública antes del funeral de Bébel, cuando fue homenajeado en Cannes, el lugar exacto en el que comenzó su romance con la cámara, en 1956, de la mano de la actriz Brigitte Auber, que lo llevó por primera vez al festival como su acompañante. Al recibir la Palma de Oro de manos de su hija preferida y la única con la que no tiene una relación conflictiva –el menor, Alain-Fabien, lo acusó en 2014 ante Vanity Fair de ‘machista, xenófobo, violento, y siempre listo para humillar a su familia y a sus numerosas mujeres con fría ferocidad’–, dijo que la consideraba ‘un premio póstumo en vida’.

Es cierto que hace más de una década que coquetea con la muerte, como cuando, en 2017, al despedirse de Mireille Darc, su mujer por 15 años, de 1968 al 1982, pero su gran confidente para siempre, dijo: ‘No es que con ella se va una parte de mi vida, sino mi vida entera. Sin ella, estoy listo para irme yo también’.

En la ceremonia, en la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, se abrazó llorando al ataúd, y el mundo lloró con él. ‘Jean (Gabin), Lino (Ventura), Romy (Schneider)… Todos están muertos’. El macho fuerte, el hombre más bello de la historia, estaba roto, irremediablemente.

Delon, ese hombre perro, el perro hermoso, el perro bravo, solitario y malo, siempre dijo que su parte más sensible era el corazón. Algunos dicen que nunca se recuperó de su ruptura con Van Breemen, pero él declaró más de una vez que a quien más extraña en su vida es Schneider, su primer gran amor.

‘El primero, el más grande y el más triste, según le dijo a Vanity Fair en una entrevista en la que confesó que aún lleva con él a todas partes, en el bolsillo interior de su saco, la foto que le sacó a la actriz, ya muerta, sobre su cama, en 1982. La había dejado por Nathalie casi dos décadas antes, con un ramo de rosas y una nota en la que le juraba: ‘Te devuelvo tu libertad, te dejo mi corazón’.

Cumplió. El 22 de septiembre de 2018, fue personalmente a la redacción de Le Figaro con una nota manuscrita que quería que publicaran al día siguiente: ‘Rosemarie Albach-Retty, Romy Schneider. Habría cumplido 80 años hoy. Que aquellos y aquellas que te amaron y que te siguen amando tengan un pensamiento por ella. Gracias. Alain Delon’”.


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