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Algunas láminas (compromisos)


“Don Ramón, le anexo algunas láminas que le podemos pedir a los candidatos, sobre todo a los candidatos a diputados federales, y más que pedir, debemos de decirles que si no se comprometen a implantar esas láminas, no votaremos por ellos”. Ése fue el mensaje que recibí de uno mis exalumnos de Ingeniería Química del Tecnológico. 

El proyecto de láminas lo etiqueta el autor como el MCD (el mínimo común denominador), con el cual debemos de estar de acuerdo los ciudadanos para exigírselo a los candidatos a cambio de nuestro voto en las próximas elecciones.

¿Qué propone el MCD? Propone seis compromisos iniciales que podríamos ir enriqueciendo hasta formalizar al menos 10 compromisos ineludibles para los candidatos a diputados locales y federales. 

Primero, reducir el número de diputados a 300, pero que cada puesto desaparecido de un legislador se convierta, con todas sus prerrogativas, en uno nuevo para un científico abocado al tema de la conservación ambiental, alimentación o estudios sobre energía. Incluiría ahora el tema de la salud, en especial el de las enfermedades, como la llamada epidemia de influenza humana.

Segundo, disminuir la Cámara alta a un solo senador por estado, pero que todo el dinero ahorrado vaya a las instituciones educativas que presenten los mejores programas de ciencia aplicada en los temas de la conservación ambiental, alimentación, salud o estudios sobre energía.

Tercero, cancelar los seguros médicos privados de legisladores y funcionarios públicos, y que acudan al ISSSTE o que paguen el servicio médico privado con sus recursos, no con los nuestros. Pero que el ahorro obtenido se destine a becas de posgrado en ciencias ambientales, de alimentos, salud o sobre energía.

Cuarto, disminuir a la mitad el apoyo económico que se les da a los partidos políticos, pero aplicar esos recursos en becas de excelencia en el grado medio superior y superior de educación técnica.

Quinto, desaparecer la posibilidad de tener candidatos plurinominales en todas las legislaturas estatales y federales, pero que los ciudadanos de cada estado decidan a qué destinar los recursos que se ahorren.

Sexto, limitar a dos o tres, las fechas de elecciones en un sexenio, para así reducir significativamente el tiempo de enfrentamientos políticos aumentando la posibilidad de tener más acuerdos.

La esencia del MCD radica en tres puntos, me indica mi exalumno: “Optimizar la operación legislativa y electoral en nuestro país, disminuyendo los gastos operativos de estas instituciones; con el ahorro apoyar la investigación y la educación en áreas prioritarias tales como ciencias ambientales, de alimentos, salud y energía; y tercero, para recordarles a los candidatos y a nosotros mismos lo que se destaca en nuestra Constitución: que “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo (nosotros); que todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste; que el pueblo tiene en todo momento el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Pero como “el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en caso de la competencia de éstos, y por los de los estados, en lo que toca a sus regímenes interiores”, entonces todo candidato debe de firmar una carta compromiso con el “pueblo” que dice representar con cuatro puntos esenciales: primero, el aceptar implantar los acuerdos del MCD; segundo, el consultar al “pueblo” que dice representar en temas que impliquen un cambio a la Constitución (nuestro contrato social comunitario); tercero, externar sus opiniones y sus votos, no de acuerdo a lo que el partido le indique, sino a lo que el “pueblo” que dice representar le indique y, cuarto, aterrizar ese contrato social comunitario llamado Constitución, buscando concretar en hechos y acciones las garantías y derechos de los mexicanos, por ejemplo, el derecho a una vivienda digna y decorosa; el tener acceso a los servicios de salud y a una educación de calidad.

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