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Crónicas de un comelón

Amarguetas

Crónicas de un comelón

El menos comprendido de los cinco sabores.

Hace algunos años, mi familia me recomendó ampliamente una película que trataba del tema de la comida o al menos ese fue el gancho con el que me atrajeron hacia la película. 

Sí, la cocina juega un rol importante, pero el punto central de la trama es la forma en la que los conflictos políticos afectaron la historia de la familia del protagonista. 

Al principio de la cinta, vemos un bebé tomando leche y más tarde, ya siendo grande el protagonista, ve unos ancianos comiendo dulces. Fanis, el protagonista, reflexiona sobre el paralelismo de los sabores que disfrutamos al principio y al final de nuestra vida: Leche y dulce. 

Hay sabores que instintivamente aceptamos, como el dulce y la sal hasta cierto punto. Sin embargo, otros sabores los rechazamos instintivamente, y su apreciación está sujeta a que los vayamos aprendiendo a apreciar, o incluso a identificar. Bueno, quizás sea sólo uno, el amargor. 

La real academia define el amargor como el sabor característico de la hiel y la quinina y que produce una sensación desagradable. El término, incluso, trasciende el reino de los sabores y se convierte en un descriptor utilizado en general para cosas que nos disgustan. 

Por mucho que lo pienso, no se me ocurren productos para niños en los que predomine este sabor. Reflexionando, quizás el primer acercamiento que muchos tuvimos con el amargor vino de los cafés de nuestros papás, aunque nos limitábamos a olerlo, o, más grandes, nos lo daban atenuado con leche y azúcar. 

Quizás alguno de nosotros lo conoció en forma más pura al comerse algo que no debía. 

Algunos, en el camino aprendimos a quererlo. Me gusta empezar mi día con espressos de sabores de torrefacción, comer hojas como la arúgula, radicchio y endivia; entre mis estilos preferidos de cerveza figuran las amargas y lupuladas India Pale Ale. 

Estoy seguro de que no estoy solo en mi ´amargosidad´, las ensaladas de arúgula, acompañadas de productos dulces como frutas o betabeles, se venden bastante bien en los restaurantes. Hubo un café que incluso, nombró su ensalada de arúgula, fresas, jamón y queso como "la que todos piden". 

En el campo de la mixología, el amargo también forma parte importante del repertorio con el que se elaboran bebidas, e incluso en los últimos años, elaborar sus propios "bitters" se ha convertido en parte importante del oficio. 

En algunos países europeos, existe la tradición de elaborar licores amargos, usualmente muy herbales que resultan excelentes digestivos, y al igual que los bitters, algunos de estos amaros han incrementado en su popularidad.

Buscando en Internet, me topé con que además de su sabor, los alimentos amargos suelen tener propiedades beneficiosas para nuestra salud. Amarguémonos, entonces un poco la vida. 

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