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El porqué de las cosas

Amistad: ¿remedio infalible?

El porqué de las cosas

Sin importar si llamas o te llaman carnal, friend, amiguis, vato, cuate, mana, bro, amiga, bebé, carnaval, chiquis, wey, mi ciela, compa, chava o manis, seguramente la amistad ha estado presente en parte de tu vida y ha sido remedio (casi) infalible para una que otra cosa.

Cuando leo ‘infalible’, rememoro que de niño mi madre intentó inculcarme el hábito de la lectura mediante un sinfín de pequeñas revistas (que seguramente muchos tuvimos en casa) llamadas Selecciones del Reader's Digest. Dentro, había una sección que llamaba mi atención: “La risa, remedio infalible”. ¿Qué significa infalible?, me preguntaba. 

Infalible se refiere a algo/alguien que no fallará. La risa era remedio para algo desconocido, que dentro de sus ‘beneficios’ nos dotaba de un buen rato, de distracción y algunas carcajadas, muy parecida a la amistad, donde personas, a veces desconocidas, terminan por ser protagonistas de nuestras vidas, con quienes podemos contar, aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco, como escribió Benedetti.

La elección es variable, pero pareciera que al igual que con las parejas y otros objetos de amor, desde las teorías Freudianas pudiéramos elegir amistad en función de dos aspectos, 1) alguien que se parezca a mí o tenga mis mismos gustos y 2) en alguien que me ayude a compensar la ausencia (o a recordar) de mis primeros objetos de amor, como pudieran ser mamá y papá. Dime con quién te juntas y te diré quién eres.

Y así se estrechan lazos y se conforman cofradías, las amistades se diversifican y  ya no son sólo protagonistas de nuestras historias sino también espectadores, acompañantes, colegas, etc. Las amistades terminan por ser redes de apoyo para soportar episodios difíciles o momentos complicados. Las amistades perduran, no por un tema cuantificable, sino por un cualificable.

Se puede considerar, inclusive, que la amistad es la antítesis del amor romántico de pareja, aquel donde se cree que todo lo que pensamos, sabemos, tememos, gozamos debe de compartirse exclusivamente con nuestra pareja ¡Qué desperdicio! Si el poliamor tiene una génesis, es justo en la amistad, donde puedes dar todo por alguien sin necesidad de sentirte en compromiso. La reciprocidad desinteresada como base de la conformación social.

La amistad, como imaginario, también vive secuelas parecidas a la relación de pareja, tales como los celos, la necesidad, la expectativa, entre otras. Pero quizás la ventaja que la amistad tiene por sobre la relación de pareja, es el darnos la oportunidad de amar a alguien sin sentir necesidad de cambiarle. Te amo por lo que eres, no por lo que quiero que seas. 

Puede que la amistad no sea infalible, pero hace más llevaderos los malos momentos y atenúa los buenos momentos; a mí me gusta enamorarme de personas desconocidas, pues así he conocido grandes amistades, ¿y usted?, ¿se enamora y deja enamorar?.

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