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Latitud

AMLO: errores de cálculo

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AMLO: errores de cálculo

Se supone que la consulta de revocación de mandato, el próximo 10 de abril, le serviría al Presidente para tener más margen de negociación e imponer su agenda. Pero le está resultando contraproducente.  

Se estima una muy baja participación en las urnas. Basta analizar los sondeos en Nuevo León: el enfoque no estriba en si el elector votará a favor o en contra; estriba en si el obradorismo irá o no a votar. Peor que el encono es la indiferencia generalizada. 

Eso irrita al mandatario. Lo tiene con los nervios crispados en Palacio Nacional. Al operar sin guión, sin plan, sin estrategia, comete disparates contra sí mismo. 

El caso en contra de Sandra Cuevas, la alcaldesa de Cuauhtémoc, fue un disparate. Tratando de evitar que la edil se victimizara, se prefirió abortar el supuesto plan de Claudia Sheinbaum (quien hasta ahora punteaba en lo que Daniel Cosío Villegas denominaba en los 70 como "el sistema tapadista"). La jefa de gobierno de la CDMX perdió contra su rival Cuevas y contra Ricardo Monreal. Y el Presidente culpó del dislate a Sheinbaum, sin el mínimo cargo de conciencia propio. 

Mandar de gira a Hermosillo y Torreón como promotor de la campaña de revocación de mandato a Adán Augusto López fue otro disparate peor (donde tal parece también involucró en actos partidistas al comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio). El secretario de Gobernación era útil como mediador, no como vocero presidencial golpeador. ¿Para qué someter a la desfachatez a su mano derecha, si hasta ahora había mostrado buena mano izquierda? Además, desde el pasado 30 de marzo, la Sala Superior del Tribunal Electoral (TEPJF) había ratificado que ningún funcionario podía hacer campaña para la consulta popular en curso. 

Dejar la iniciativa de reforma eléctrica sin quitarle ni una coma, a fin de encandilar a sus seguidores ardientes, fue otro disparate más. ¿Para qué cabildear durante meses con una fracción del PRI y sobre todo con altos funcionarios de la Casa Blanca como John Kerry (incluso se acordó crear un grupo de trabajo sobre energías limpias) si luego pulverizaría el acuerdo bilateral al día siguiente, en la mañanera? 

Echar por la borda la reforma eléctrica, los cierres diplomáticos con EUA, la imagen de sus cuadros negociadores convertidos en corifeos beligerantes como Adán Augusto y hasta la ruptura frontal con el INE, hacen ver a AMLO como un gobernante dando bandazos repentinos; que opera por impulsos, no por estrategias; que responde con el hígado, no con planeación; que lo empuja la desazón, no la cautela; que actúa en caliente, no con la cabeza fría. 

Y de eso no se trata el ejercicio de gobierno. Muy tarde para darse cuenta a dos años de acabarse este sexenio. 

Las mañaneras se le revierten al tabasqueño y son el más vivo ejemplo, en modo catástrofe, del célebre consejo de Abraham Lincoln: "en ciertos casos adversos, lo mejor que puede hacer un político es no despegar los labios". 

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