Opinión

Libros que suenan|Aquí no hay sed

“Un reloj de sol / inútil por la sombra / de las montañas”.

Hace poco más de una década que apenas se empezaban a conocer los llamados “booktubers”, jóvenes que con mucho entusiasmo hacían videos para hablar de libros. Para la industria editorial, este fenómeno representó una nueva ola de posibilidades para acercarse a los lectores jóvenes con obras tanto clásicas como contemporáneas.

Entre los promotores de lectura que se forjaron una trayectoria en el camino de los booktubers se encuentra el joven regiomontano Alberto Villarreal. Su canal Abriendo libros, literalmente le abrió las puertas de una exitosa carrera también como escritor.

Villarreal no solo encabeza clubes de lectura y promociona contenidos en su canal, además ha incursionado en la escritura, tanto en la narrativa como en la poesía. Su poemario más reciente Aquí no hay sed (Planeta, 2022) habla de historias de amor, pero también de la relación con el entorno, la ciudad de Monterrey.

“¡Cuánto sol se mete  / por mis ojos!” dice un verso de su poema Sol inspirado en Sol de Monterrey de Alfonso Reyes. Villarreal conjuga y juega con las imágenes que le rodean, así sea el mismo sol, como con los naranjales, las montañas, el cabrito; o las sensaciones como el calor, la sed.

Aquí no hay sed fue escrito durante la pandemia y se puede leer entre líneas que hay un vínculo con los espacios muy determinado también por el confinamiento, así como lo hay con la percepción de la pérdida: “El amor tiene tantas muertes”, nos dice Villarreal, y nos revela, verso a verso, que el destino es propio, único, y nos lleva al mismo lugar. 

Villarreal experimenta con las formas y el lenguaje, busca un estilo próximo a lo cotidiano, en ese sentido, hace que los versos tengan todos los matices también de lo etéreo, como la vida misma, como el devenir que nos dejar ver lo inmaterial al final del día. 

“Más allá del agua / que cae por las montañas / huellas pequeñas / huyen de la resolana”, dicen algunos versos de Norteños y el autor nos enreda en un paisaje que identificamos no en el imaginario, sino en lo vivencial, lo contemplativo con lo que crecemos y vivimos donde “lo árido une lo verde”.

Llegó a decir el escritor José Saramago: “Yo no decido sobre lo que voy a escribir. No, yo espero a que algo ocurra”, en Aquí no hay sed, Villarreal hace evidente que las cosas ocurren y él no las deja pasar, las mira, las siente y las escribe. Presenta con versos algunas historias y también las confesiones sobre sí mismo, la introspección que la poesía otorga y se manifiesta con la palabra.


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