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Opinión y Propuesta

Arreglando la brújula descompuesta de la 4T

Opinión y Propuesta

El movimiento político que llevó al actual presidente a ocupar su cargo en las elecciones de 2018, popularmente conocido como la 4T; suscitó entre los mexicanos una esperanza de que ésta fuera la tan anhelada oportunidad de generar un cambio positivo para todo el país.

En la coyuntura electoral de aquél año, y con la mira puesta en ganar la contienda, Morena y su candidato fueron por demás pragmáticos, incluyendo dentro de sus filas a políticos de viejo cuño, no necesariamente pertenecientes a lo que se conoce como la “izquierda política” y muchas veces, con un pasado salpicado de escándalos y que tenían como común denominador haber salido de otras organizaciones políticas y haber ido a buscar refugio (“hueso”, dice la sabiduría popular) a Morena. Destacadamente personajes provenientes del PRI, del PRD y, aunque parezca un contrasentido, del partido de derecha y contrario a Morena por definición: del propio PAN.

Subidos en la ola morenista, éstos políticos ganaron posiciones que ocupan actualmente. Pero siendo como fue, una amalgama pegada más a fuerza que de ganas; a poco más de dos años de gobierno, ésta alianza se ha fracturado por varios lados, como era de esperarse cuando lo que los unió fue la conveniencia política, electoral y económica; y no los valores ni los principios políticos que se supone deben aglutinarlos.

Así, en lo que va de la administración federal, hemos visto cómo muchos personajes más bien le restan credibilidad a la 4T y la hacen objeto de las acusaciones de la oposición, de que les da cobijo y recicla lo peor de otras fuerzas políticas.

Como muestra, podríamos mencionar al actual senador Napoleón Gómez Urrutia, líder del sindicato minero y cuya candidatura fue duramente impugnada por una acusación de fraude contra dicha organización por más de $50 millones de dólares. La pregunta es ¿qué tanto le aporta a la 4T la presencia del senador Gómez en su bancada?

Otro ejemplo podría ser la también senadora Lilly Téllez, quien llegó a su escaño cobijada por Morena, pero hace pocos meses se cambió a la bancada del PAN y quien desde ahí, descalifica al gobierno que surgió del mismo partido que la hizo legisladora. Nuevamente la pregunta: ¿qué tanto le aportó a la 4T en su bancada?

Un caso más es el del actual director de CFE, Manuel Bartlett, quien a pesar de los años transcurridos no se ha sacudido el estigma de ser el autor, por lo menos político, del fraude electoral de 1988, que impidió que Cuauhtémoc Cárdenas, líder histórico de la izquierda mexicana, se convirtiera en presidente de la República; y cuyo hijo tiene actualmente una serie de denuncias  por irregularidades en la venta de equipo médico que se usa en la emergencia del Covid-19. Y va de nuevo la pregunta: ¿qué tanto le aporta a la 4T la presencia del director Bartlett en su bancada?

México tiene prisa por un cambio, pero uno de verdad, no un reciclaje de lo que ya demostró que no funciona. Si la 4T quiere encabezar dicho cambio, debe incluir en sus candidaturas a personas que genuinamente quieran hacer algo bueno por nuestro país, que no carguen con un pasado dudoso y que comulguen con una serie de principios básicos, que nos ayuden a los ciudadanos a dilucidar cómo se manejarían en la responsabilidad pública.

Ojalá que sí.

Además, opino que es necesario e importante generar políticas públicas educativas en relación al cuidado, protección y preservación del ambiente.

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