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Distrito Cultura

Arte inclusivo

Distrito Cultura

Arte inclusivo

Cada vez es más frecuente encontrar muestras habilitadas para que todas las personas puedan disfrutarlas.

La inclusión es un tema recurrente en diferentes aspectos de la sociedad que nos ocupa y preocupa.

En el arte, la inclusión es un área importante que los creadores, instituciones y públicos han ido incorporando poco a poco, algunos con mayor éxito que otros.

Entre las funciones y objetivos de un museo, por ejemplo, está destinar recursos para crear programas y exposiciones que sean –literalmente– para todos los sectores de la población, no sólo aquella que padece una discapacidad porque, por extraño que pueda sonar, la inclusión no es un tema exclusivo para las capacidades diferentes y va más allá de tener rampas en los accesos.

Así encontramos muestras para niños, jóvenes, adultos mayores, bilingües (mínimo) o traducidas a varios idiomas. Si bien, el arte es universal, la forma en que se presenta sí necesita adaptación: los textos de la exposición, las tarjetas de identificación, la publicidad, etcétera.

Sin embargo, hay arte que sigue lejos de un grupo: los invidentes. El hecho de que se prohíba tocar las obras de arte, limita su acceso a las personas que no pueden ver. Es cierto que algunos museos tienen fichas en braille y audio guías, pero las piezas en sí, siguen lejos de ellas.

En diferentes ocasiones se han realizado ejercicios de inclusión para personas ciegas, y cada vez es más común que los museos cuenten con réplicas de sus obras icónicas para que puedan ser tocadas por las personas. Incluso aquí en Monterrey hemos tenido compañías artísticas que ofrecen exposiciones o espectáculos a ciegas.

Recientemente la galería Templon, en París, inauguró una singular exposición: la artista plástica Prune Nourry invitó a otros escultores a crear piezas “a ciegas”, es decir debían sentarse a crear bustos de modelos con sus ojos cubiertos.

El resultado de esta forma de trabajo también se muestra de una forma diferente a la acostumbrada: los visitantes ingresan a la sala con los ojos cubiertos, sin bolsas o celulares para sentir el arte.

Destaca que cada pieza está rodeada por un aroma en particular y se acompaña de extractos de la conversación que el artista sostuvo con su modelo mientras la pieza era realizada, lo que sensibiliza aún más los sentidos disponibles.

Parece que estamos lejos de ser totalmente incluyentes con todos los sectores, pero este tipo de acciones nos acercan cada vez más al objetivo. Si tienen la oportunidad de ser parte de una exposición fuera de lo acostumbrado, no lo duden porque seguro nos hará más sensibles a las personas y al arte.

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