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Arte seguro

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Las desgracias y tragedias no son algo alejado de los centros culturales y las obras de arte, sin embargo, muchas se pueden prevenir.

Las desgracias y tragedias no son algo alejado de los centros culturales y las obras de arte, sin embargo, muchas se pueden prevenir. 

Esta semana nos llegaron noticias tristes y a la vez sorprendentes relacionadas con el arte a nivel mundial. Por un lado, el incendio de una cineteca en Brasil y por otro, el aumento en el número de suicidios en uno de los iconos arquitectónicos de Nueva York: la Torre Vessel. 

Y, desgraciadamente no son los únicos hechos en los que la tragedia alcanza al arte: Hace un par de años un voraz incendio consumió una biblioteca, también en Brasil. Y en un acto de vandalismo, a finales de los 80’s en la National Gallery de Londres, un visitante le disparó al dibujo de Leonardo da Vinci, La Virgen y el Niño con Santa Ana y San Juan el Bautista… podemos seguir y la lista sería bastante larga. 

Acontecimientos como estos nos hacen pensar en cómo se puede garantizar la seguridad entorno en los espacios culturales con el fin de preservar el arte y la integridad de los visitantes. En el caso de los museos, el Consejo Internacional de los Museos (ICOM) establece reglamentos bastante estrictos para garantizar la seguridad en todos los aspectos. 

Entre los muchas cosas con las que se debe contar es un sistema de circuito cerrado con cámaras por todos los rincones, con el fin de tener ojos que vean por el bien de las obras; también vigilantes de carne y hueso que inviten a los visitantes a respetar las normas. 

No es de extrañar que cada vez es más frecuente que se tenga que acceder a las grandes pinacotecas a través de arcos detectores de metales. Otras medidas de seguridad comunes son las vitrinas y acrílicos protectores en las que se ‘encierran’ algunas obras para evitar que la gente, el aire, la humedad o la misma luz los dañen. 

Factor importante, y que tal vez con ello los incendios de Brasil hubieran tenido un final distinto, es que se debe tener un sistema para contener el fuego en caso de incendios. Sin embargo, aunque todas estas medidas pueden ser eficaces y se recomiendan para todos los espacios culturales, mucho depende de cada organización y de sus presupuestos el hecho que se tengan y que funcionen adecuadamente. 

Por desgracia, los errores humanos (y las malas decisiones) suelen ser el factor detonante de una desgracia, es probable que esos incendios se hayan podido prevenir; que esa persona armada que ingresó al museo a dispararle a una obra, pudo haberse detenido; o que el robo de una obra se puede evitar.

Caso distinto es el de la novedosa Torre Vessel, en donde sus icónicas escaleras están cerradas al público tras cuatro suicidios; en este caso es más difícil detectar quién es un visitante común y corriente y quién quiere subir para luego lanzarse al vacío. Es probable que como en los grandes rascacielos, se termine cercando alrededor para evitar accidentes.

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