Bajo control o controlador


Hace unos días que platicaba con algunas amigas, ya sabes, cosas de mujeres: que si el marido, que si el hijo, que si el trabajo, que la otra amiga que no conoces. La conversación giraba a lo típico, cosas que haces, hiciste o pensaste que ibas a hacer, pero hubo una palabra que se repetía mucho. Yo hice, yo decidí, yo opte, yo creo. Ya más tranquila en casa medité sobre estas conversaciones, definitivamente las mujeres hacemos muchas cosas, queremos que todo salga bien o incluso si somos más relajadas, como quiera queremos controlar el nivel de relajación.

Y bueno, el tema de hoy a partir de estas meditaciones es:  "¿Te gusta tener las cosas bajo control o eres controlador?" Parecen lo mismo pero sus raíces son muy diferentes, en un inicio el tema me pareció un poco revuelto ya que es cierto que la semejanza entre una postura y la otra parece mínima.

Sin embargo como parte de la investigación resultó que la diferencia está en el origen pero también en la forma y a la intención con la que hacemos las cosas. El coach de vida A. Rodríguez hace una diferencia muy interesante que les comparto:

"Cuando queremos controlarlo todo, por regla general, se pone en marcha nuestro ego e incapacidad de delegar, al pensar que nadie lo puede hacer mejor que yo. También está el temor de que si no lo hago yo y lo controlo todo, no va a salir bien. Una persona controladora vive en constante estrés y estresa a los demás, pues siente la necesidad de que todo vaya según él o ella quisieran (o cree que debe de ir). No hay casi oportunidad para la relajación, la confianza, en definitiva: fluir. Es como un malabarista sujetando varios objetos a la vez, por lo que tiene que estar en constante movimiento sin parar, porque si no estos se caerían."

 "Las personas que necesitan tener todo bajo control, quieren que todo esté perfectamente colocado, que todo funcione según se supone que es lo ideal. La diferencia con los otros es que este tipo de sentimiento nace no tanto del ego controlador sino del temor, la desconfianza y el catastrofismo. Son personas que igual han sufrido alguna situación dura con su consiguiente estrés postraumático, y al no haber podido gestionarlo desde la aceptación, se quedan resentidas o susceptibles a pensar que puede volver a suceder algo similar y es como si tuvieran que estar sujetando constante los pilares de la vida y el bienestar para sentirse seguros. Esto produce muchísimo estrés porque se vive desde el temor en vez de vivir desde el amor y la confianza". 

Tanto una como la otra atora sentimientos, no deja que la persona se relaje ni un instante, y esto al llevarlo día tras día en la vida de pareja o familia, llega a desgastar hasta al amor más honesto.

Les propongo un ejercicio:

Si tienes una vajilla vieja, u objetos de cerámica que ya no quieras, te propongo un pequeño pero poderoso ritual. Coge estos objetos y déjalos caer. No los lances, no es un ejercicio para des-estresarse. El objetivo es ser conscientes de que no podemos controlarlo todo, y que aunque así fuera, no es sano, y que en ocasiones es preferible dejar que lo que tenga que caerse se caiga. Te aseguro que es muy liberador.

Estimados lectores, el cambio puede parecer incierto, nos pudiera llenar de dudas pero hay veces que un salto de fe, hace que recalibremos nuestra total existencia. Piénsalo: ´´No quiero que las cosas se caigan por´´... y si eso sucede ... entonces tendrías que..., cuéntame en un mail.


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