OpenA
Cabrito Mayor

Cáncer

Cabrito Mayor

Cáncer

Luego de una semana intensa de muchas emociones contrapunteadas entre la alegría por los reconocimientos otorgados de parte de diversas autoridades hacia mi hermano Joel.

Y que de forma póstuma recibió en días pasados como el galardón al Mérito Cívico Estado de Nuevo León, la imposición de su nombre a una calle en su Villa de Santiago, el lanzamiento musical de mi homenaje para recordarlo y las muestras públicas de aprecio y cariño que han hecho muchos comunicadores, políticos y amigos a quienes estoy profundamente agradecido por evocarlo en el primer aniversario de su partida, otro duro golpe a corazón y al de la sociedad regiomontana es el que nos da nuevamente el maldito cáncer al arrebatarnos el pasado sábado al ingeniero Juan Ramón de la Peña Manrique.

Una gran tristeza y un enorme vacío es el que deja en la comunidad este gran hombre de bien, pues sus aportaciones al Tecnológico de Monterrey y a la educación de México fueron muchísimas y todas éstas enfocadas con su gran visión de futuro y apoyadas en su liderazgo, exquisito trato y calidez humana, mismos que han sido inagotable fuente de inspiración y ejemplo para muchísimas generaciones de estudiantes a los que con gran sentido de la responsabilidad atendió más allá del escritorio de sus quehaceres. 

Ésta es una difícil noticia en lo personal, pues al ingeniero le conocí en el año de 1986, siendo apenas el que esto escribe un jovencito veinteañero inquieto que desde aquel tiempo se quedó con una gran impresión de él por la sencillez, calidez, claridad y sabiduría que le dieron esa inmensa estatura profesional.

Todas son dolorosas, pero su partida duele más por su causa, por esa maldita enfermedad que es el cáncer y que no sólo le arrebató la vida al ingeniero De la Peña, sino también a mi querido hermano Joel, a mi amada madre y a muchísimas personas que se han ido de este mundo terrenal en medio del dolor y sufrimiento por lo efectivamente traicionera, codiciosa, artera, malsanamente demócrata en su manifestación y peor aún en estos tiempos, más letal y sufrida por algunas políticas públicas foráneas inadecuadas para su eficaz atención.

Por ello, en medio del pesar, esta ocasión va mi más profundo reconocimiento y gratitud a lo de aquí, al gobernador Samuel García Sepúlveda y al alcalde de Escobedo, Andrés Mijes Llovera, por esa gran sensibilidad con la que han sido dotados y que han mostrado en sus respectivos gobiernos para apoyar y atender sin reservas, sin medidas y sin distinción, a todos aquellos hombres, mujeres, niños y niñas que han tenido la desgracia que en su destino padezcan esta maldita y malsana enfermedad.

El primero, García Sepúlveda, por garantizar el tratamiento gratuito de todos los niños, niñas y adolescentes que necesiten ayuda en su lucha contra el cáncer, mediante su programa de cobertura universal para menores de 18 años, para cual consideró $230 millones de su presupuesto y que se aplicarán desde el primer día de 2022.

“No va a volver a gastar un papá ni un peso en el tratamiento integral de sus hijos si les toca cualquier tipo de cáncer. El estado va cubrir de manera integral diagnóstico, seguimiento, rehabilitación, medicamento, sin cuota alguna”, dijo García Sepúlveda al anunciar este programa.

En tanto, Mijes Llovera, de manera independiente de lo anunciado por el gobernador, reiteró su compromiso de brindar espacios dignos para mejorar la salud de quienes padecen esta enfermedad al establecer su compromiso de ampliar las instalaciones de la Casa Rosa, un espacio donde se brinda atención, estudios, canalizaciones, apoyos de prótesis y conferencias para las y los afectados y sus familias. 

El cáncer es una enfermedad que cambia la vida y afecta la salud emocional de quienes la padecen y de su entorno familiar y para brindar apoyo el gobierno de Andrés Mijes ha sumado esfuerzos con instituciones educativas y empresas privadas con el objetivo de ofrecer el tratamiento y recuperación integral a quienes tiene la desgracia de enfrentarse a esta terrible y dolorosa enfermedad y eso es una situación que se aplaude y se reconoce.

Por ello, estimado lector, va nuestra gratitud para ambos políticos y gobernantes, a Samuel García Sepúlveda y Andrés Mijes Llovera, porque en honor a todos nuestros seres queridos que se nos han ido, ahora sabemos que su batalla no ha sido en vano y de alguna forma su lucha y su partida ha despertado la sensibilidad por esta causa, por una sociedad más sana y libre de esa maldita enfermedad que nos ha arrebatado a tantos seres queridos y hombres de bien como en esta ocasión al ingeniero Ramón de la Peña Manrique, QEPD.

Por hoy es todo, medite y reflexione lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un gran día, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser  felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.

×