Óscar TamezMonterrey
Más del autor

Zapata y el zapatismo

Acceso al Internet en México

La evaluación a prueba

Que pidan disculpas por agravios

Plan nacional de desarrollo

Democracia onerosa

‘Un partido senecto’

¿Caos o estrategia?


El problema por la falta de gasolina en casi la mitad del país puede ser un caos, una crisis en la seguridad nacional, la caída del sistema económico o una estrategia bien dirigida por el señor que mueve todos los hilos en este país.

En el manejo político existe algo que se llama la administración del caos, es decir, dejar que todo parezca en crisis, fuera de control o en debacle para, en el momento oportuno, presentar la solución estratégica que resuelve, la que desenmaraña el nudo Gordiano.

Luego de ver que a nivel nacional algunos medios se fueron como pez a la carnada con el asunto de la falta de gasolina en varios estados del centro del país, haciendo una historia novelada de la “crisis”, documentando la angustia de los usuarios quienes no consiguen una gota del combustible o describiendo cómo las compras de pánico nos recuerdan las películas futuristas catastróficas; con ello, sólo puedo pensar que es un caos administrado.

Desde fines del año pasado, el presidente López Obrador ha mantenido un discurso inamovible, dosificando la información, informando cómo los huachicoles de cuello blanco se roban miles de millones de pesos en combustible, cómo operan al amparo de la autoridad de Pemex, cómo se organiza la red de distribución, incluso, señalando como autores del robo por su nombre a un militar supuestamente responsable del huachicoleo VIP y al magnate, perdón, líder del sindicato petrolero como parte de este clan de malandros.

Si la crisis estuviera fuera de control, sería tan sencillo como abrir la válvula de los ductos y restablecer el consumo, con lo que la crisis cedería en unas horas.

Hay que reconocer que el presidente López Obrador sabe manejar y establecer la agenda de medios. Medios que no se han dado a la tarea de investigar la ruta de la gasolina, quién abastece, de dónde viene, cómo arriba al país, cuánto cuesta el litro que se vende redondeando los $20 o $21 pesos, según sea el caso.

Ni el presidente se acongoja y pide cuentas a los funcionarios responsables por implementar la estrategia de cambiar la forma de distribución, ni los medios cambian el golpe escandaloso por el trabajo periodístico de fondo.

Si no supiéramos que hay divorcio entre autoridad y algunos medios, se pensaría que es una escena romántica entre dos enamorados que terminarán en currumacos.

Evidentemente hay un trasfondo que traspasa el combustible; difiero de quienes ven en la actitud incendiaria de algunos medios un problema de simples convenios, se asoman otros elementos que no alcanzo a entender desde esta tierra regia.

Hay quienes ven en el fondo del problema la cacería de algunos peces gordos y del magnate que vive del oro negro.

De ser cierto esto último, la crisis podría ser un buen montaje en donde hay un policía bueno y uno malo, donde, derivado de la presión pública y las evidencias “aparecidas” en los medios, no hay otro camino que encarcelar a los culpables de esta debacle en el país.

Claro que también el asunto puede estar en que las tuberías estén tan dañadas, deban ser renovadas y se aprovecha la curva para ganar esta batalla con algunos grupos de poder fáctico.

Deberíamos preguntar cuál fue el beneficio de privatizar la industria petrolera si al final del camino, esta crisis evidencia que todo sigue igual. México compra la gasolina, la distribuye, la comercializa y las ganancias son para algunos empresarios –y esto nadie lo ha preguntado–, pues si hay crisis, es porque la gasolina que se consume, salvo una o dos marcas de gasolineras, es la misma de siempre, la de Pemex. ¿Será éste parte del misterio a develar?

Analizando más allá de lo que nos presentan algunos medios, los cuales pretenden vender una apología del error presidencial y hacer ver al país tipo Venezuela o Cuba donde el estado raciona y administra los suministros, esta crisis tiene más apariencia de película barata.

Por sobre la crisis hay un caos, mismo que es administrado por el titiritero y donde cada uno de los actores de reparto juega un papel. ¡Sabrán los involucrados que este caos es un poco menos serio que la lucha libre!

¡Dame más gasolina!

Volver arriba