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Siete Puntos

Cavar tumbas

Siete Puntos

Cavar tumbas

1. “Estamos cavando nuestra tumba”, nos acaba de decir António Guterres, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas en la cumbre de líderes de la COP26, en Glasgow, Reino Unido. El alto funcionario de la ONU se refiere a que si no limitamos el avance de las temperaturas a final del siglo en 1.5  °C respecto a los valores preindustriales, estaremos moldeando nuestra sepultura. No obstante lo afirmado por los negacionistas, el cambio climático es un hecho, y tarde o temprano nos cobrará la factura por nuestro permanente y creciente ecocidio.

2. Pero creo que la advertencia de Guterres la podemos extender a otros terrenos. Hay uno que me llama particularmente la atención: la facilidad con la que, parece, estamos aceptando la muerte. Y tiene que ver con el perder la capacidad de asombro, una constante hacia fines del siglo pasado, en el que inició esta desenfrenada carrera cibernética, oferente de novedades día a día. Cada nuevo descubrimiento nos dejaba con la boca abierta… por un breve tiempo, hasta que mirábamos el siguiente con aburrida naturalidad.

3. Esta pérdida de fascinación hacia las expresiones del ingenio humano se acentuó desde principios de este siglo, cuando los descubrimientos tecnológicos ya nos rebasaron. ¿Cuánto tiempo tardará el mercado para ofrecernos los lentes con los que podremos acceder al metaverso, mundo virtual del que pensaremos formar parte, y que hoy aparece como el instrumento más deseado, no sólo por los jóvenes? Mucho más del que nos tomaremos para acostumbrarnos a la nueva herramienta, hasta que le perdamos interés.

4. Pues me parece que algo semejante nos está pasando con la muerte, pero no porque haya despertado en nosotros fantasías virtuales, sino por la frecuencia con la que nos topamos con ella, sobre todo en estos últimos años. En el mundo ya han fallecido 5 millones de personas a causa del coronavirus, y sólo en México 500,000 –si las cifras son correctas, pues se sospecha de muchas más–. Las muertes violentas en nuestro país también se contabilizan por centenares de miles, y las desapariciones forzadas ya son el pan… 

5. … de cada día. Los altares de muertos, por ejemplo, que hoy celebramos como una tradición consolidada, y que están expresando lo más granado de nuestra creatividad: ¿nos ayudan a considerar la muerte violenta o por enfermedad como algo natural? La riqueza simbólica de tales manifestaciones artísticas: ¿reflejan una aceptación de lo inevitable o esconden una resignación ante lo que sí podemos y tenemos que esquivar: las balas y los virus? Todos tenemos que morir, es cierto, pero no de manera cruenta…

6. … ni por enfermedades no atendidas a tiempo. Debemos programar nuestra partida de este mundo, compartiendo criterios e indicaciones con nuestros seres cercanos para clarificar de qué manera, si podemos, deseamos enfrentar ese paso decisivo. Pero no hay que cavar tumbas de manera innecesaria. Busquemos que la muerte sea para todos el final apacible de vidas plenas y compartidas, no la interrupción abrupta de una existencia malograda. No nos habituemos a la muerte prematura. No cavemos nuestras tumbas antes de tiempo. 

7. Cierre ciclónico. ¿Será el neoliberalismo el verdadero enemigo de Palacio Nacional? Si tomamos en cuenta sus referencias en “las mañaneras”, incontables, no habría la menor duda. Pero si atendemos a los contenidos de esas diatribas, quizá encontraremos que el adversario puede ser otro. ¿No será, más bien, la globalización? Y es que este afán por criticar lo extranjero, por negarse a la interconectividad y por encerrarse al interior de nuestras fronteras, así lo indica. La ausencia del Presidente en la cumbre sobre el cambio climático de Glasgow lo confirma.

papacomeister@gmail.com

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