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Opinión

Cleptocracia en Nuevo León

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Cleptocracia en Nuevo León

La palabra cleptocracia deriva del griego "clepto", robo, y "cracia", poder, esto significa: el dominio de los ladrones o dicho en otros términos: la institucionalización de la corrupción. El clientelismo y el peculado se han convertido en moneda de cambio de la clase política de Nuevo León, que goza de impunidad  y utiliza el poder para incrementar y proteger su patrimonio personal. Esto viene a colación porque en las últimas semanas los políticos demostraron cuál es su único interés: ellos mismos, veámoslo a continuación. 

A pesar de que el partido del gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda no tiene votos suficientes en el Congreso del estado, esto no impidió que la mayoría de los diputados, de manera peculiar, votaron todo lo que les envió el jefe del Ejecutivo, como el aumento a los impuestos, creación de nuevos gravámenes y, para Ripley, en tan sólo 15 días aprobaron en primera vuelta la nueva Constitución en donde se fortalecen las atribuciones del titular del Ejecutivo; por ejemplo, se le amplia al doble el plazo para vetar una ley y se le faculta para encarcelar a aquellos que lo critiquen, sólo por mencionar algunos preceptos.

Por si esto no fuera suficiente, los partidos políticos decidieron voltear hacia otro lado cuando se aprobó el aumento al transporte público, peor aún, el diputado que participa en el Consejo de Administración de Agua y Drenaje prefirió abstenerse antes que votar en contra por el aumento a las tarifas. ¿Por qué? La complacencia de los dirigentes políticos y de los diputados ¿a qué se debió? Hasta aquí todo era miel sobre hojuelas entre gobernador y legisladores. 

Lo que parecía una interminable luna de miel se apagó hace unos días cuando alguien sacudió el avispero. El pacto mediante el cual todos obedecían al jefe de jefes se rompió cuando se filtra que la Unidad de Inteligencia Financiera y Económica del estado (UIFE) pidió información al municipio de Santa Catarina sobre uno de los personajes (zares) que manejan la sucursal de Acción Nacional. El ambiente político fue intensificándose cuando la UIFE filtra los 41 bienes que posee el principal operador que ha manejado los últimos 20 años al municipio de San Nicolás de los Garza, quien forma parte del trío que controla los destinos del PAN en el estado.

Como se estaban poniendo en riesgo los intereses de los políticos, estos actuaron de inmediato para protegerse y simular desacuerdos con el gobernador, por ejemplo, montaron un circo en el Metro para, ahora sí, indignarse por el aumento en este medio de transporte, hasta amenazar con quitarle la UIFE. Con estas acciones los políticos demostraron que son capaces de trabajar en armonía, de una manera decidida y expedita, lamentablemente esto no sucede cuando están en juego los intereses de la gente. Así deberían de actuar cuando los ciudadanos salen afectados por las malas decisiones del gobierno, como la falta del vital líquido, pasando por un pésimo transporte público o hasta la inseguridad que va en aumento. Mientras la población enfrenta estos graves problemas, el Gobernador sigue bajo el signo del Instagram, muy entretenido, contando historias de policías y ladrones. Los políticos se han convertido en una plaga que invade todos los ámbitos de la administración pública.  

En conclusión, Nuevo León no merece la clase política que tiene, porque no están enfocados en lo único importante: la gente.

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