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Monterrey, NL
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Conozcamos nuestra historiaPor: Jessica Meza Distrito CulturaLunes, 15 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Saber qué pasó en los edificios históricos que hay en la ciudad puede ser una buena estrategia para su conservación. 

La Casa Universitaria del Libro de la UANL celebró esta semana su décimo aniversario, diez años de ser un espacio dedicado a las letras, a su creación y a la cultura en general.

Ubicada en la calle Padre Mier, esquina con Vallarta, la Casa es casi imposible de ignorar porque con sólo verla al pasar sabemos que es un edificio hermoso, una casona de época que afortunadamente ha tenido la dicha de ser protegida y conservada, porque espacios así no abundan en esta ciudad. 

La Casa del Libro es igualmente hermosa por dentro y es igualmente hermoso lo que se hace ahí. Espero que hayan tenido la oportunidad de conocerla, ya sea para ir a comprar un libro, para estar en alguna presentación con autores o en algunas de las muchas fiestas culturales que ahí se organizan, como la celebración del Día de Muertos o su Posada y Libros. 

La labor que un espacio como la Casa del Libro y todo su equipo hacen es invaluable porque promueven la lectura y la cultura durante todo el tiempo, y créanme, el calendario de actividades que tienen es impresionante, aún ahora que hay un confinamiento. 

Y a propósito de esta histórica casa, en las últimas semanas he pasado bastante tiempo haciendo recorridos virtuales por la Ciudad de México: por sus iglesias, palacios, barrios, plazas… la verdad es que es impresionante la cantidad de joyas que tiene; pero sobre todo, estos eventos me han llevado a preguntarme: ¿tenemos palacios así en Monterrey?

¿Cuántos espacios físicos como la Casa del Libro tenemos y no conocemos? Y no hablando sólo de la casona como un espacio cultural, sino de este tipo de lugares antiguos, bellos y llenos de historia. Recuerdo que hace algunos años visité una casa por el Obispado en donde había un asilo, y era impresionante, con una escalera en espiral que pocas veces se ve. 

En esa ocasión los encargados dijeron que era una casa bastante antigua en estilo francés, pero desconocían más datos. Y como esa casa, seguro hay más por descubrir, estudiar y conservar. El dicho dice que si no conocemos lo que tenemos difícilmente vamos a conservarlo y probablemente eso es lo que nos ha pasado aquí: nos falta información sobre el pasado, sobre qué se vivió en los edificios antiguos, quién vivió ahí, y un largo etcétera. 

Tal vez ese gran detalle nos haga más cuidadosos con nuestra historia y nos indigne que la destruyan para hacer una nueva plaza o más departamentos. Ojalá pronto existan más personas como las que están detrás de Restāurika, porque su trabajo como conservadores y restauradores será lo que salve nuestra historia. Síganlos en redes, comparten información súper interesante sobre lo que nos rodea. 

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