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Pensando en la gente

Cuando falta agua y voluntad política

Pensando en la gente

Cuando falta agua y voluntad política

El desabasto de agua en la entidad no es un problema nuevo, ni surgió repentinamente. Es una situación histórica que venimos padeciendo los nuevoleoneses desde la década de los 80. Algunos gobernadores gestionaron obras para solucionar la crisis de acuerdo a su visión y posibilidades, otros de plano ignoraron la situación, por lo que la carencia del vital líquido se incrementa en la medida en que las condiciones climatológicas resultan adversas para captarlo y mantener volúmenes suficientes para el abasto de la población. 

Lo que hoy estamos padeciendo no debería de asombrarnos. La realidad actual no es más que una crónica anunciada de 25 años de inacción gubernamental a un problema vital para el presente y el futuro de la sociedad. La última presa que se construyó fue El Cuchillo, en 1994, ubicada en el cauce del río San Juan en el municipio de China, Nuevo León, durante la administración de Sócrates Cuauhtémoc Rizzo García (1991-1996).

Cuando alguien compite por un cargo público, está consciente de que va a solucionar los problemas de la comunidad y que éstos no son de fácil solución, sino que, debe demostrar capacidad para resolverlos y asumir su responsabilidad. El gobierno que encabeza Samuel García Sepúlveda tiene la obligación de solucionar este grave problema, no puede excusarse en lo que no se hizo en los sexenios anteriores, para tapar su incompetencia o justificar su tardanza en tomar decisiones. Veamos cómo se está manejando la situación. 

De los 15,000 metros cúbicos por segundo que se extrae de agua para el abasto del área metropolitana de Monterrey, la mitad proviene de  las presas y la otra de los pozos; una tercera parte del total se obtiene de la presa El Cuchillo. El llenado actual de Cerro Prieto, La Boca y El Cuchillo es de 9.7%, 23% y 53%, respectivamente. Si se mantiene la actual tendencia, en menos de dos meses la presa La Boca dejará de proveer, pero la El Cuchillo todavía tendrá capacidad para dos años más.

La compañía de Agua y Drenaje ya se acostumbró a justificar su incompetencia echándole la culpa a factores externos; primero fue un incendio en La Huasteca y después una falla de la CFE, lo que provocó los recortes prolongados del servicio de agua. La semana pasada cuando muchas familias del área metropolitana se quedaron sin el vital líquido, la dependencia estatal emitió un comunicado que dice: “Debido a una falla en la línea de las instalaciones de CFE, se detuvo el bombeo de agua afectando los municipios de Escobedo y San Nicolás”. Pero al mismo tiempo reconoce que el fallo eléctrico fue propiciado por la carga excesiva de bombeo para que el flujo llegue al sector del Topo Chico y San Bernabé. 

Hay que señalar que es algo inusual –y sospechoso– que la falla eléctrica fue precisamente el mismo día que se expidió la declaratoria de emergencia por sequía, pareciera que la segunda acción fue para distraer la atención de los problemas que se estaban presentando por los cortes generalizados del servicio.  

Muchas colonias del área metropolitana se están quedando sin el servicio hasta por cuatro días, y la baja presión se mantendrá hasta que el envase de las presas vuelva a su normalidad.

El gobierno ha sido muy ingenioso para justificar su incompetencia, siempre le echa la culpa al pasado, desde presuntos actos de corrupción que al día de hoy no los ha demostrado, hasta su poca acción para resolver este problema.

Lo que es una realidad, es que el gobierno de Samuel García no le dio importancia a lo que es un secreto a voces: las presas se están secando. Durante la transición se dio a conocer esta grave situación y el gobernador en lugar de planear acciones a partir de ese momento, la tomó como un acto protocolario; y los primeros meses de su administración estuvieron enfocados a generar acciones mediáticas, para señalar los manejos de su antecesor. Esto provocó que se actuara demasiado tarde, por lo que ahora se emitió un decreto de emergencia, lo que propiciará que las obras que se contraten –dada la situación– no se liciten. 

Las acciones que tienen que realizar de manera inmediata son:

1. Campañas de concientización para reducir el consumo de agua. 

2. Arreglar las fugas existentes en la red.

3. Rehabilitar y perforar los pozos someros y después los profundos. 

4. Construir otro ducto en la presa El Cuchillo.

5. Para resolver el problema a largo plazo, construir varias presas en lugares estratégicos. 

En conclusión, el problema del abasto de agua no se va a resolver con excusas o echándole la culpa al pasado, se va a solucionar con acciones reales pensando siempre en lo único importante: la gente.

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