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El porqué de las cosas

De crianzas amorosas y otros retos

El porqué de las cosas

Las ‘nalgadas a tiempo’ forman parte de un mito alimentado por quienes consideran que los golpes son una buena manera de ejercer autoridad sobre sus hijos e hijas y educarles en cuanto a sus intereses y/o creencias.

Los manotazos, golpes y amenazas debieron haber quedado en el pasado y formar parte de las acciones obsoletas, pues hoy en día, a aquel que ose pegar o maltratar a sus descendientes se le señalará y observará mediáticamente, no sólo como un juicio social, sino también como una incomprensión humana.

Pero hay quienes lo defienden bajo el refrán “Más vale una nalgada a tiempo, que un delincuente en la cárcel”. En el año 2018 el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (SPINNA) llevó a cabo la consulta “Dime: ¿cómo te tratan?” donde 54, 888 niñas, niños y adolescentes compartieron su sentir en torno al trato que reciben de las personas adultas.

¿El resultado?: El 38.2% mencionó haber sufrido al menos un episodio de violencia verbal, física o psicológica. El 81.6 % dijeron que “está mal que una persona adulta golpee, diga groserías o use malas palabras con ellas y ellos”. Pero es más fácil nombrar (peyorativamente) generación de cristal a quienes se quejan y visibilizan situaciones normalizadas como la violencia en la educación, antes de asumir nuestra responsabilidad.

La empatía juega un papel crucial, pues aprender a ponerse en los zapatos de los peques nos ayudará a fortalecer los lazos familiares, a tener mejores negociaciones y a entender que imponer no es lo mismo que convencer. El ejercicio socrático de conocerse a sí mismo ayudará a evitar proyectar el coraje con nuestros hijos, que poco tienen que ver con nuestras frustraciones adultas.

Tampoco es que vayamos a solucionar todo con abrazos, pero en la crianza, anteponer el amor nos apertura a conocer-nos a través de nuestras hijas e hijos. Entendiendo al amor, como los sentimientos y necesidades de nuestros hijos en el día a día. Esto va desde la identificación de necesidades y sentimientos hasta la interacción y convivencia con los demás.

Sé que existen infantes y jóvenes difíciles de sobre llevar en las tareas educativas, sin embargo hay muchas y muy creativas maneras de poner límites antes que ejercer violencia, pues por mínima que parezca, la violencia escala con facilidad a otro tipo de violencia. Los niños aprenden rápido, imitan con agilidad y replican vorazmente en sus círculos sociales.

Ni yo ni nadie debe ordenarle de qué manera educar, sólo le pido que considere que no porqué las cosas se han hecho siempre de alguna manera, quiere decir que es la única-mejor manera de hacerlo, reflexione sobre la vida libre de violencia, sobre la responsabilidad parental, sobre la posibilidad de ser guía y acompañar en lugar de ser amo y mandar.

Para mí, es importante aceptar que no siempre tengo la razón con mis hijas ¿Para usted?.

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