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Crónicas de un comelón

De Hamburgo con amor

Crónicas de un comelón

La búsqueda de la hamburguesa perfecta.

Comer fuera de nuestra tierra es sin duda, una de las cosas más enriquecedoras de viajar. Hace algunos años al llegar a la estación de trenes de Hamburgo, me sorprendí, pues era una cosa impresionante el área de comidas.  

Contaba con una gran variedad de cocinas distintas, con una gran calidad de ingredientes. A mí me sorprendió que el ´humilde´ cafecito del lugar tenía dos pequeños hornos de combinación. En fin, primer mundo. 

Obviamente, por curiosos, tuvimos que ir a buscar el platillo que tomó su nombre de esta ciudad, la hamburguesa. Cual sería nuestra sorpresa que, aunque sí la encontramos, no se parecía en nada a las que conocíamos. 

Sí, en esencia era muy parecida: una ´torta´ de carne molida cocida en una plancha. Pero hasta ahí, no eran del mismo tamaño, ni venían dentro de un pan, ni venían con queso, lechuga, tomate, etcétera. 

Alguna vez vi un programa en la televisión que atribuía el origen de la hamburguesa como la conocemos a un pequeño negocio en el vecino del norte. Aquella hamburguesa, sin embargo, tampoco se parecía a las versiones actuales, era más simple, con sólo pan, carne y queso, pero el pan era de caja. 

Difícil es saber el camino que el platillo ha tenido que recorrer hasta parecerse a lo que hoy en día conocemos como hamburguesa, un camino que aparentemente no se ha dejado de recorrer. En el ´boom´ que tuvieron hace unos años nos llenamos de opciones de complementos para la ´tortita´ de carne. Estoy seguro de que más de alguno de nosotros se topó alguna vez con alguna que nos hizo pensar: ¿Cómo me voy a comer eso?

Tenía un amigo que se dedicó a buscar la mejor hamburguesa de la ciudad, tarea prácticamente imposible, por la diferencia que puede haber entre los muchos criterios para juzgarla, así como la variedad de mercados que las hamburguesas abarcan. Las hay desde las económicas de carrito, hasta las preparadas en los restaurantes de lujo. Eso lo deja a uno pensando cómo sería una gran hamburguesa. 

Empecemos con el pan, aunque me declaro fan del brioche, la verdad es que no siempre me parece el mejor pan para esto ya que su sabor de mantequilla puede resultar protagonista. Con esa misma idea, descartaría las de pan de pretzel u otros sabores potentes. ¿Donas? Las probé, y hasta ahí. 

La carne, que sí debería ser de la mejor calidad que podamos procurar, no debe ser tan magra ya que el contenido de grasa ayuda a que no se perciba seca. No me gusta ponerle pan, huevo, ni nada que no sea condimento. 

Los ´toppings´ son tema difícil. Realmente mientras exista un buen equilibrio de los sabores y las proporciones, no quiero descartarlos, porque he probado cosas maravillosas, mientras no haya excesos. ¿Qué opinan? ¡Provecho!

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