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Opinión

Debanhi y nuestra triste sociedad polarizada

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Debanhi y nuestra triste sociedad polarizada

En las últimas semanas la atención pública se ha centrado en nuestro estado y en nuestro país en la desaparición y muerte de jóvenes mujeres. Diversos colectivos de mujeres, víctimas y padres de víctimas de feminicidio, violaciones, desapariciones y violencia de todo tipo, quienes no encuentran respuesta a sus demandas de esclarecimiento y justicia, se han manifestado para buscar la defensa de sus derechos. El caso lamentable más reciente, el de Debanhi Escobar. 

Se trata de víctimas que ya no pueden hablar y familiares de víctimas que han sufrido mucho y que están gritando "basta" de indiferencia, indolencia, incomprensión e incompetencia en las autoridades que deben procurar y administrar justicia; víctimas y familiares de todos los niveles sociales que requieren de ayuda, acompañamiento, comprensión y de instituciones cercanas y empáticas que abran sus puertas y salgan al encuentro de ese dolor humano, para transformarlo en justicia.

Es triste y decepcionante reconocer la deplorable situación de nuestra sociedad actual tan polarizada y con un sinnúmero de distractores que nos alejan del reconocimiento de los problemas más relevantes y trascendentes que nos afectan y que nos destruyen en nuestra esencia diaria como seres humanos.

Por una parte, un Presidente de la República empeñado en dividir al pueblo mexicano con una cultura de odio y de venganza, en no reconocer su incompetencia e ineptitud y concentrado en controlar una agenda cada mañana que no resuelve la pobreza e inseguridad extrema, los asesinatos diarios, la corrupción, secuestros, desempleo y falta de medicamentos. 

Por otra parte, un Congreso federal que se asemeja a un gran circo de varias pistas, con diputados y senadores que, en su mayoría, nos muestran un nivel raquítico en su gran responsabilidad y en la lucha por resolver los verdaderos problemas de nuestro país, confabulados con el Presidente y sus colaboradores y con escasa empatía en buscar acuerdos y consensos que logren avances y resultados positivos por el bienestar del pueblo de México, a quien representan. 

Una Suprema Corte de Justicia también influenciada, "legislando" en contra de la vida y de la familia a través de precedentes judiciales y jurisprudencia con cierta ideología relativa y liberal muy alejada del derecho natural, del sentido común, de la razón y de la ciencia. 

Y por último, con una sociedad mexicana en retroceso con el tejido social roto, con familias desintegradas, con padres de familia ausentes y/o permisivos y con niños y jóvenes que confunden el bien con el mal, la verdad con la libertad, cercanos al alcohol, las drogas, el sexo y alejados de los valores fundamentales que hoy más que nunca deben salvaguardarse y prevalecer en nuestra sociedad, como el respeto a la dignidad humana de cada persona y a la vida de cada ser humano. 

Como sociedad debemos exigir un gobierno a nivel federal, estatal y municipal que resuelva las necesidades reales de nuestro país. Rechazamos un gobierno federal que siga promoviendo la cultura del odio y del descarte. Debemos imaginar y hacer realidad otro tipo de sociedad. Crear una cultura de prevención y respeto de los derechos humanos. Concentrarnos en las mujeres y en toda aquella persona que ha sido víctima de algún tipo de violencia. Es nuestra obligación protegerlos y velar por el respeto de sus derechos en igualdad de circunstancias, especialmente en un país donde el feminicidio se ha convertido en una grave y constante amenaza a las mujeres.

Se requieren políticas públicas que velen por la integridad de la familia y que protejan a las mujeres en todo momento, en toda etapa de sus vidas y en toda circunstancia. Debemos buscar y exigir un alto a la impunidad, con penas más severas a violadores, asesinos y secuestradores, mediante procesos de justicia confiables en un Estado de Derecho sólido. 

Que se diseñen y fomenten programas de apoyo real y marco jurídico integral de protección para mujeres violentadas o en situación vulnerable, madres solteras, madres trabajadoras y mujeres embarazadas, que les permitan desenvolverse en el ámbito laboral de manera equitativa y segura. 

A las mujeres, "ni un derecho menos", comenzando por el derecho a la vida de aquella mujer que ya ha sido concebida y que aún no ha nacido. Precisamente, hace 15 años, el 24 de abril de 2007, el aborto, hasta las 12 semanas de embarazo, fue legalizado en la Ciudad de México. Lamentablemente, se estiman 750,000 bebés muertos por el aborto en la Ciudad de México, desde entonces.

Nadie sobra, ningún derecho es menor que otro. Reconstruyamos juntos, como mexicanos, el tejido social en nuestra sociedad fortaleciendo a la familia como eje transversal y fundamental, creando cultura de valores y del respeto a la dignidad y vida de cada ser humano. 

Semblanza

Es Licenciado en Derecho egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey con Maestría en Derecho Internacional en la Universidad de Tulane. Fedatario público desde hace 25 años y conciliador/mediador certificado en el Estado de Nuevo León. Abogado provida y profamilia. Fue candidato finalista en la terna a la Presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León en el año 2020. Email: joseenriqueguzmanq@gmail.com


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