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Deschamps: ¿sindicato ilegal?

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La última en la novela de Romero Deschamps es que su sindicato –el de Pemex– no está registrado con toma de nota en la Secretaría del Trabajo... O sea, ¡es ilegal!

A ver si no esto le cuesta ya la chamba al emproblemado y eternizado líder petrolero, porque todas sus acciones y decisiones como sindicato podrían ser impugnadas, por no aparecer en dicho registro...

Mientras tanto, más voces le aseguran a Protágoras que Carlos Romero Deschamps se aferra hasta con los dientes a su puesto como secretario General del Sindicato de Trabajadores de Pemex y, en ese afán, está poniendo en práctica un verdadero régimen de terror contra aquellos que se han atrevido a desafiarlo.

Concretamente, el personaje la agarró contra Sergio Morales Quintana, el coordinador General del Frente Nacional Petrolero, un grupo disidente que ya trae en sus alforjas a casi 90,000 activos y jubilados de las 36 secciones que conforman el sindicato a nivel nacional.

Un informante dentro de la Sección 34 reveló a ésta columna que por instrucciones directas de Romero Deschamps y de Héctor Manuel Sosa Rodríguez, secretario de dicha sección, los afiliados activos y jubilados están siendo presionados a firmar un documento con el cual pretenden fincarle acusaciones al líder del FNP, tratando de expulsarlo del sindicato.

La intención es evidente: anularlo como contendiente a ocupar el puesto del que tiene ya 24 años al frente de dicha agrupación sindical.

Pero sucede que –según nuestro informante– va a estar difícil que esta conjura prospere, porque al parecer no hay ninguna prueba que avale las intenciones de desafiliación en contra del líder disidente.

En cambio las dos denuncias penales que Morales Quintana ha presentado y ratificado contra Romero Deschamps, están llenas de documentos muy comprometedores que sustentan sus acusaciones por malversación de fondos públicos, enriquecimiento ilícito, violación a los estatutos del sindicato petrolero y otras lindeces.

Ahora sólo falta que los jueces que tienen conocimiento de tales denuncias hagan su trabajo y, mediante el desahogo de pruebas, citen a Romero Deschamps y a sus 36 incondicionales secretarios generales que controlan igual número de las secciones del sindicato en todo el país, para que demeriten las pruebas presentadas por el FNP en su contra. A ver si pueden.

Por lo pronto, del terrorismo sindical en contra de los trabajadores petroleros de esa sección ha sembrado un clima de miedo en sus agremiados, lo cual no conviene para nada a las tendencias de independencia y transparencia laboral que promulga López Obrador. ¡Esto se pone cada vez más ardiente!

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Y ya que andamos en Pemex... Qué trancazo le puso ayer Fitch Ratings a la petrolera mexicana, al dejar sus bonos en grado “especulativo de inversión”, lo que algunos llaman “bonos basura”, o sea, no dignos de una inversión segura y atractiva.

Y si bien Fitch da sus argumentos para este “downgrade”, no deja de ser sospechoso que lo haga luego de que el presidente López Obrador aventó fuertes críticas a las calificadoras, que un día antes ya habían castigado a México, justamente por el tema de Pemex.

¿No bastaba con castigar las finanzas mexicanas; también había que castigar a Pemex? No es que queramos ser sospechosistas, pero Fitch da la impresión de que las calificadoras, cuando son criticadas, podrían actuar en venganza... O, la otra sospecha, ¿juegan el mismo juego político que Trump?

Mientras tanto, López Obrador tiene sus propios argumentos –y no son descabellados– para apoyar el rumbo que sigue Petróleos Mexicanos con la construcción de una nueva refinería.

El argumento de AMLO es el de que al producir más gasolina en México, en vez de importar más caro, se genera un ahorro para México y mayor independencia económica y hasta política...

O sea, que hoy estamos como los productores de naranjas –haga de cuenta Montemorelos–, pero que, a la vez, importan todo su jugo de naranja, y más caro. ¡Pos no hace sentido!

¡¡ Yássas !!