OpenA
Política e Historia

Descomposición política

Política e Historia

El país atraviesa por una etapa oscura para la política nacional y por consecuencia en la local de Nuevo León

Existen elementos como desconfianza, hartazgo y descrédito, conceptos que el ciudadano refiere con frecuencia para los políticos; en contraparte, hay desvergüenza, desideologización, falta de identidad y más en algunos políticos.

Esta combinación provoca un inmoral juego de las sillas entre políticos, partidos y candidatos, circunstancia que no abona a la democracia nacional.

El gobierno de la 4T es el primer partido hegemónico a nivel federal en este siglo, su discurso popular y antisistema le generó simpatías, en él incluye la propuesta de ser diferentes a los políticos de otras fracciones.

Construyó un discurso de desprecio para los antagónicos a la 4T y su partido, la política está en crisis gracias a lo expresado párrafos antes. Tendremos elecciones con candidatos sin identidad ideológica, sin presencia entre los suyos y con discursos refractarios a sus simpatizantes.

En el discurso político del gobierno federal, se disputan ideologías políticas encontradas, por un lado, las izquierdas que tienden al igualitarismo social y económico y por otro los liberales quienes defienden las libertades sociales y económicas.

En esa disputa, la cual termina con un sincretismo donde izquierdas y derechas se mal comparan con los liberales y conservadores de antaño, enfrentamos que la práctica se disocia de la teoría.

Los partidos políticos en México perdieron su esencia y demandan urgentemente una reingeniería que ponga candados y estímulos a la militancia.

No existe un solo partido que escape a la descomposición interna, lo mismo el PAN que el PRI, Morena, PRD y hasta los partidos satélites que son empresas de amigos y familiares.

Partidos como el PRI, que antaño se definía como la gran movilizadora de masas, en estos momentos y según datos del INE al año 2020, sólo cuenta con 1 millón 329,204 militantes a nivel nacional; el PAN tiene un padrón de 131,014 afiliados; el PRD cuenta con una membresía de 816,345 perredistas.

Lejos en militancia, el PT registra ante el INE un padrón de 276,919 miembros, el verde 419,468, MC, 227,166 y Morena 247,350. Los números expresan más que la cantidad.

El PRI asemeja a un pueblo fantasma, ¿dónde están los millones de militantes afiliados?; en contraparte, el Verde aparece sobrepoblado, un partido que puede desaparecer y, sin embargo, tiene un tercio de los militantes del PRI.

¿Qué pasa con los partidos? ¿Dónde están sus militantes? Pareciera que los buenos se salieron o no son tomados en cuenta y por ello los líderes partidistas deben ir al “draft” de los políticos.

Sin excepción de colores, recurren a personajes de la farándula reconocidos por sus estridencias más que por su arte, así tenemos a Poncho de Nigris, Pato Zambrano, Sergio Mayer, Ernesto D’Alessio o Paquita la del Barrio.

Cuando llegan a contratar políticos de carrera, resulta que son “robo de militantes” a otros partidos.

¿Es posible que los morenistas se identifiquen, hagan clic, se comprometan y voten por Víctor Fuentes en Monterrey? Lo dudo, no lo creo posible en seres humanos convencionales, salvo que los militantes sean idiotizados sin voluntad.

Víctor es un valor de la política, despreciado por su partido que prefiere a una desconocida –Yolanda Cantú García– antes que impulsar al cuadro formado en sus filas.

Podría seguir con ejemplos como los previos, pero se agota el espacio. Urge reconstruir la política y los partidos, México necesita una clase política con valores, identidad y compromiso con ellos mismos, sus ideologías y convicciones.

×