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Rolando Ibarra

Día mundial del Medio Ambiente

Rolando Ibarra

Este viernes 5 de junio se celebrará el Día Mundial del Medio Ambiente y varios países y ciudades en el mundo podrán hacer una pausa de la histeria colectiva por el coronavirus para celebrar –con verdaderos motivos– este día tan especial. 

En México, y particularmente en Nuevo León, no hay motivos con qué y por qué celebrarlo.

Claro, seguramente el viernes veremos a más de un político abriendo un parque, sembrando un arbolito o barriendo una banqueta ante las cámaras, incluso quizá escuchemos a nuestro Presidente decir alguna ocurrencia durante su conferencia mañanera. Pero no nos confundamos, son pocas las cosas que hemos hecho (por no decir que ninguna) que nos den motivos para aplaudir en este día.

Sobre cambio climático: México se aparta cada vez más de cumplir con las metas de reducción de gases efecto invernadero a las que se comprometió lograr bajo el Acuerdo de Paris.

Sobre transición energética: las políticas federales van en franco retroceso. Se construye una refinería, se impulsan carboeléctricas y se cierran cada vez más oportunidades para las energías limpias. 

Sobre agua: varias ciudades del país viven una situación de crisis. En el norte la desertificación nos provoca cada vez más periodos extensos de sequía; mientras, en el sur la explotación desenfrenada provoca estragos a muchas poblaciones. 

Sobre conservación y protección de áreas naturales: mes con mes grandes fuegos devastan miles de hectáreas e, irónicamente, un programa federal de la administración actual hoy fomenta más la tala forestal que la conservación.

En materia de residuos: poco se ha hablado del incremento superior al 30% en la generación de residuos urbanos a nivel residencial que esta pandemia ha provocado. Un incremento bajo un sistema de acopio que todavía no obliga al ciudadano a la separación de basura porque los estados y municipios carecen de la infraestructura para su gestión.

En materia de activismo y justicia ambiental: hoy los activistas en el centro y sur del país viven una situación de riesgo. Durante la actual administración federal han muerto más activistas ambientales que en el pasado. 

Las autoridades ambientales federales a nivel central hoy están secuestradas por gente que llegó gracias a la “cuota” de plazas laborales que se da al partido oficial y por “intelectuales” incapaces de pelear por un mínimo de presupuesto y que piensan que acabando con el neoliberalismo se protege al medio ambiente. 

Si México solo podía presumir de pocos logros ambientales a nivel internacional, hoy quedan todavía menos.

A nivel local, el gobierno estatal saldrá debiéndole muchísimo al medio ambiente que envuelve al pueblo nuevoleonés: crisis en el transporte a falta de un sistema de movilidad sustentable; graves niveles de contaminación del aire; y una falta de seguimiento al plan hídrico que deja a la ciudad con una crisis de agua.    

Claro, la pandemia ahora servirá de excusa para no poner atención al tema ambiental; luego, la reactivación económica justificará la falta de atención al tema.

Ojalá que en el futuro podamos tener un Día Mundial del Medio Ambiente en el que, en México y en Nuevo León, podamos celebrar el esfuerzo que hayamos hecho verdaderamente por mejorar el entorno que la Tierra nos da para poder vivir nosotros y dejarles un mejor planeta a nuestras futuras generaciones. Este viernes todavía no lo podemos hacer.

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