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En Palabras De Los Psicólogos

Disonancia cognitiva

En Palabras De Los Psicólogos

Disonancia cognitiva

Aquella incomodidad que nos hace sentir el no comprender una idea porque es opuesta a las creencias que tenemos arraigadas y comprobadas por muchos ejemplos.

Todos crecemos teniendo figuras que tienen o representan una autoridad para nosotros, desde que somos pequeños esas figuras, nos ayuda a entender y relacionarnos con el mundo que nos rodea, ya sea a través de algún consejo y mucho por sus acciones.

Son estos ejemplos lo que nos hacen crear una opinión acerca de las cosas y también etiquetarlas de acuerdo al sistema de valores que hayamos aprendido de una u otra manera, por esta razón aprendemos qué está bien o mal, qué es verdad o mentira.

Esta interpretación del mundo exterior nos ayuda a interactuar con el, ya que a través de esta interpretación del contexto y de los mensajes que nos llegan, tomamos las decisiones que consideramos convenientes.

Pero qué sucede cuando nos enfrentamos a una situación que pone en jaque nuestro sistema de creencias, que nos dice que hay más verdades de las que conocemos, y que son igual de contundentes que la mía. Hay un choque que literalmente nos puede dejar temblando, ya que nuestro constructo de la realidad se puede cimbrar.

Es por esto que hoy les hablaré un poco de la “disonancia cognitiva” aquella incomodidad que nos hace sentir el no comprender una idea porque es opuesta a las creencias que tenemos arraigadas y comprobadas por muchos ejemplos.

La teoría de la disonancia cognitiva fue elaborada por el psicólogo Leon Festinger que estudió cómo las personas necesitan asegurar continuamente sus creencias y que su comportamiento sea coherente con esas creencias. En el momento en que surge una diferencia entre el comportamiento y las creencias, intentamos evitarla por todos los medios para recuperar la coherencia.

Festinger plasmó su teoría en un libro del año 1957 titulado: Theory of Cognitive Dissonance, que tuvo una gran influencia sobre la psicología social. Justificar nuestra conducta a pesar de que vaya en contra de lo que pensamos puede ser negativo cuando lo que se produce es un autoengaño. 

Imagina que rompas tu relación con tu chico o chica y piensas “seguro que vuelve porque no sabe estar sin mí”, “no puede estar con nadie y por eso me ha dejado”. Son formas de autoengaño que no nos permiten ver la realidad.

Lo habitual es que existan diferencias entre lo que pensamos y lo que hacemos y esta forma de pensar nos ayuda a ver alternativas y a valorar diferentes opciones. En este sentido, la disonancia cognitiva tiene un lado bueno.

Pero, en ocasiones, surge un malestar cuando elegimos una opción que es totalmente contraria a nuestras creencias y la tratamos de justificar pensando que es la más adecuada. La clave está en sustituir frases como “por un día no pasa nada” cuando nos saltamos la dieta, por “el resto de la semana lo haré mejor”. De esta forma logramos un equilibrio que nos tranquiliza y nos permite diluir la disonancia cognitiva.

Como humanos necesitamos que exista una relación coherente entre nuestros pensamientos y nuestras acciones, por eso es importante desarrollar mecanismos que nos permitan reducir la disonancia y vivir felices.

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