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Siete Puntos

Distraídos

Siete Puntos

Distraídos

1. Michael Hulin, especialista en la filosofía india, sostiene que padecemos “el sentimiento de estar presentes, aquí y ahora, en medio de un mundo intensamente existente”. Nos invita a estar, no a recordar ni anticipar, para no distraernos con el pasado que ya no podemos cambiar, ni con el futuro que aún no llega. La distracción, según el filósofo francés, nos aleja del presente, nuestra única responsabilidad. Sin contradecir al pensador europeo, yo creo que muchos de nuestros devaneos están, precisamente, en el momento actual.

2. Y no me refiero a la abundancia de dispositivos electrónicos, que se han incorporado a nuestras vidas de manera necesaria. Es cierto que a fuerza de revisar wasaps dejamos de participar en reuniones de trabajo y de socialización, chocamos nuestro automóvil y se nos quema la comida. También que las personas cercanas se ofenden cuando nuestros ojos se posan en las pantallas y no en ellas. No. Creo que las peores distracciones en la actualidad vienen de una vida política más interesada en alejarnos de los problemas que en resolverlos.

3. Acaba de pasar una consulta ciudadana que arrojó ríos de comentarios a favor y en contra, y ya se anticipa una nueva que ayudará a desviar la atención de los problemas más relevantes. Día a día se construye una agenda que siguen dóciles los medios de comunicación, tan necesitados de notas que agradecen se les ofrezcan en bandeja de oro. No. Necesitamos concentrarnos en tres problemas, graves, urgentes, en los que se están jugando millones de vidas: la pandemia, la educación y la inseguridad.

4. Contra lo que imaginamos el año pasado, lejos de alentar su avance la crisis coronavírica se ha acelerado. La variante delta parece más peligrosa aún, y la vacunación no corre al mismo ritmo que la propagación del bicho. Creo que en vez de distraernos discutiendo si la consulta del pasado domingo fue un triunfo o un fracaso, o si en la del próximo 21 de marzo ahora sí votará la gente, necesitamos exigir a las autoridades que cumplan con su obligación de protegernos, y cuidarnos unos a otros para repeler al contagio.

5. Ligada a la emergencia sanitaria está el tema de la educación. Si, como todo parece ser, los niños y adolescentes mexicanos ya perdieron un año de su formación académica, no es posible que otro más se tire a la basura. El dilema está en regresar o no de manera presencial a las aulas. Papás y colegios exigen el retorno físico, por motivos también explicables, pero habrá que discernir si es lo más conveniente, o si necesitamos agudizar nuestra creatividad para desarrollar programas híbridos, eficaces, accesibles para todos.

6. Y pasan sexenios panistas, priistas y hoy morenistas, y la inseguridad sigue en aumento. Películas como Somos, que narra la matanza de Allende, Coahuila, hace 10 años, reflejan lo que sigue pasando a lo largo de todo el país en este momento. Si le agregamos la sospecha de que las pasadas elecciones estuvieron cooptadas por el narco, y de que las autoridades prefieren no intervenir para que las cosas se arreglen por sí mismas, encontraremos un panorama bastante desalentador. Urge que el gobierno atienda y no distraiga.

7. Cierre ciclónico. Lo único que sí disminuye es la cosecha de medallas olímpicas. Todo parece indicar que en esta ocasión no alcanzaremos las cinco que se obtuvieron en Río de Janeiro en 2016. Continúan los líos burocráticos y las acusaciones de corrupción entre los propios deportistas. Lo cierto es que las olimpíadas, una vez más, nos enseñan una cosa de manera palmaria: hay algo más que futbol en el deporte competitivo, y en México estamos muy lejos de fomentar disciplinas tan bellas como nutrientes del cuerpo y del espíritu.

papacomeister@gmail.com

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