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Cabrito Mayor

Don Alberto Baillères

Cabrito Mayor

Don Alberto Baillères

Tras darse a conocer el lamentable fallecimiento el pasado 2 de febrero del empresario mexicano Alberto Baillères González, quien ha sido considerado como uno de los hombres más importantes de la economía mexicana, más allá de cada una de las facetas que representó a través de la entrega en su trabajo a las empresas y actividades que le permitieron obtener una cantidad de recursos suficiente para ser considerado el cuarto hombre más rico del país, con su partida terrenal, nuestro patria ha perdido a un noble y ejemplar ser humano que formado en base a la cultura del trabajo; sobre todas las cosas, amó al prójimo y a nuestro México lindo y querido.

Apreciado y respetado por muchos en el ámbito empresarial del primer nivel, la madurez le llegó de golpe y porrazo a sus 32 años de edad cuando heredó las empresas familiares en medio de la incertidumbre generada en la época, por saber si podría manejarlas con inteligencia de la misma forma que la fortuna misma que logró incrementar luego de cinco décadas al frente de los negocios en diversos sectores de la economía mexicana que operan principalmente en los segmentos de la minería, seguros, administradoras de fondos para el ahorro y manejadoras de fondos de inversión, hasta la industria de la moda que ofrecen empleo a poco más de 75,000 personas. 

Por su trayectoria entregada, honesta y ejemplar donde refundó el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Alberto Baillères fue merecedor de la Medalla de Honor Belisario Domínguez 2015. Su entregada pasión por el trabajo lo mantuvieron al frente de Grupo Bal por 54 años de su vida, el conglomerado de empresas que concentra a las mineras Fresnillo y Peñoles, las tiendas departamentales El Palacio de Hierro, la compañía de seguros Grupo Nacional Provincial (GNP), la casa de bolsa Val-Mex y la más apasionante de sus empresas, Espectáculos Taurinos de México.

Su gusto y admiración por las diversas manifestaciones del arte formaron en él una fervorosa afición por la fiesta de los toros que le hicieron incursionar en el medio taurino profesional primero como empresario al hacerse en las épocas de gloria de la tauromaquia mexicana de plazas de toros tan importantes como la Monumental Monterrey, La Plaza de toros San Marcos y la Monumental de Aguascalientes, La plaza de toros la Luz de León y la de Irapuato, la Alberto Balderas de Ciudad Juárez y la plaza de toros Caletilla de Acapulco, por mencionar algunas.

También se hizo ganadero prestigiado con la bravura de sus toros, la cabaña brava mexicana y convertirse con ello en uno de los mejores y más escrupulosos criadores de toros de lidia que ha dado la patria al llevar con un alto grado de honor y honra, los colores de las divisas de sus afamadas ganaderías mexicanas: San Miguel de Mimiahuapan, Begoña, Santa Teresa y San Martín.

Además de tomar el control en algunas plazas de toros en España y hacerse el nuevo criador de la famosa ganadería de “Zalduendo” en la última parte de su vida, su fervorosa pasión por preservar fiesta brava como depositario de este legado cultural, le hicieron formar junto con otros operadores europeos, la FIT (Fusión Internacional de Tauromaquia), un organismo creado para conjuntar todos los medios artísticos, culturales y éticos de gran experiencia empresarial para preservar, proteger, promover e impulsar a la fiesta de los toros integralmente a nivel mundial.

Comprometido con su patria, su familia, sus valores, sus creencias y sus pasiones, don Alberto Baillères, más allá de haber sido uno de los más exitosos hombres de negocios de México, con sus múltiples acciones que se constituyen en un gran ejemplo de vida, ha dejado una huella indeleble de sencillez, amabilidad, generosidad, trabajo, amor y bondad en todos aquellos que de alguna forma, tuvimos la fortuna de coincidir en esta vida con él. ¡Gracias por tanto don Alberto!, 

QEPD don Alberto Baillères González.

Por hoy es todo, medite y reflexione lo que le platico, esperando que el de hoy sea un gran día, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser  felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.

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