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Opinión|Drenaje pluvial ¿hasta cuándo?

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Drenaje pluvial ¿hasta cuándo?

Las intensas precipitaciones registradas en la entidad en los últimos días aminoraron la crisis hídrica –ya que se incrementó el nivel de las presas y arroyos– pero también causaron estragos, por las crecidas de las corrientes y los encharcamientos debido a la falta de drenaje pluvial en diversos puntos del área metropolitana; veamos a continuación. 

Este temporal lluvioso provoca sentimientos encontrados. Por un lado, nos trae beneficios, como los siguientes: 

1. En Guadalupe, el río La Silla, el Arroyo Seco y las Tinajas se encuentran a su máxima capacidad.

2. En San Nicolás de los Garza, algunos tramos del arroyo Topo Chico se desbordaron por exceso de agua.

3. En Santiago, en un recorrido realizado por el periódico El Horizonte, se observó el incremento de turistas en la presa La Boca, la cual hace una semana tenía un llenado de apenas un 9% y después de las lluvias se incrementó un 40 por ciento.

Por el otro, causó alarma y tragedia a miles de nuevoleoneses que habitan en sectores que carecen del equipamiento pluvial. Fueron innumerables los casos en donde las familias además de poner en riesgo su vida y su salud, perdieron parte importante de su patrimonio. Algunos puntos críticos: en San Pedro Garza García se presentaron inundaciones en la avenida Junco de la Vega y Alfonso Reyes; en Monterrey, Protección Civil del Estado informó de 15 cruces de riesgo en las zonas norte, centro y sur, y a lo largo y ancho de los municipios metropolitanos se constataron sendas inundaciones, con daños materiales considerables. 

No hay que echarle la culpa a la naturaleza. La bomba de tiempo que viven los nuevoleoneses durante la temporada de lluvias se debe a que las autoridades estatales y municipales llevan años sin invertir un solo peso en el mejoramiento y ampliación de la red de drenaje pluvial. Han actuado de manera irresponsable, provocando riesgos y perdidas materiales para miles de familias y todo porque son obras que no se ven, no lucen, ni impactan y eso a los políticos no les agrada. Este ha sido el común denominador de los gobiernos, por eso durante mi administración como alcalde de Monterrey –2006-2009– construí 12.5 kilómetros de drenaje pluvial, para contrarrestar esta lacerante inacción;  lamentablemente, los gobiernos posteriores le sacaron la vuelta al tema, porque no les permitía lucirse en el corto plazo. 

Hay que decirles a estos políticos que están bien resguardados en su burbuja, que al invertir en el drenaje pluvial se cumple una importante función social y económica. Deben tener más consideración con los ciudadanos para mitigar el sufrimiento de las familias, postergando las obras faraónicas y enfocándose en la obra pública que urge a la población. No es posible que Nuevo León no tenga un drenaje pluvial a la altura de una comunidad moderna. La falta de este equipamiento urbano lastima año con año a las familias nuevoleonesas, sobre todo a las que menos tienen.   

Estas copiosas lluvias nos dejan una gran lección sobre la necesidad de invertir en obras que salvaguarden la integridad y el patrimonio de la gente, como es el drenaje pluvial. Un gobierno humanista hubiera previsto, desde la transición, este grave problema con un plan a corto y mediano plazo para captar los flujos y evitar los graves daños que sufren las colonias del área metropolitana, pero este gobierno que está bajo el signo del Instagram, aprovecha el ciclo de lluvias para inventar historias donde asegura detener las nubes y hacer que llueva. 

En conclusión, hoy más que nunca, el gobierno del Estado y los municipios deben hacer un frente común para prevenir las inundaciones invirtiendo en las obras que salvaguarden lo más importante que tiene Nuevo León: su gente.


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