OpenA
El porqué de las cosas

El cansancio familiar

El porqué de las cosas

Sin sorpresas, estamos llevando la adaptación y la paciencia al límite.

Ciento y tantos días después del inicio formal del confinamiento, son pocas (quizás muy muy pocas) las familias, que no han experimentado el hartazgo, la frustración y el fastidio de intentar convivir sanamente con sus seres queridos. Sin sorpresas, estamos llevando la adaptación y la paciencia al límite.

Sin importar si perteneces a una familia nuclear, monoparental, adoptiva, con/sin hijos, de padres separados, compuesta, homoparental, o extensa… los reproches, enojos, corajes y el cansancio se han aparecido ¡hasta en las mejores familias!.

Aunque existen recomendaciones para instaurar la sana convivencia, no todas las familias lo han podido llevar a cabo, pues la desigualdad, la falta de empatía y el cansancio han hecho que al interior de las paredes se libren batallas de abuelos ‘quemados’ de cuidar a sus nietos, papás estrangulados por compartir la labor educativa con profesores, hijos buscando captar atención paternal en horario laboral, entre otros. Toda una desconfiguración total.

Violencia al interior, al exterior, incertidumbre por aquí y por allá. Miedo en la tv., en la radio, en los diarios, en las redes sociales. Das un paso fuera de tu casa y hay miedo, te metes y hay miedo ¡truena!, ¡tiembla!, ¡relampaguea!. 

Qué difícil mantenerse en tranquilidad, y a pesar de que de vez en cuando, el amor se sobrepone como tótem hilarante, vivir en el caos es lo de hoy. Somos seres caóticos en familias caóticas en sociedades caóticas.

Este año parece ser crucial para el entendimiento moderno de la familia pues aunque la familia retornó a la práctica prehistórica de nombrar a un responsable para traer víveres a la cueva, los demás se esmeran en encontrar el sentido de pertenencia familiar, la identidad, la recuperación de algún espacio en el hogar e inclusive se apresuran en fantasear sobre cuándo acabará la cuarentena y cómo será la nueva normalidad. El nuevo orden familiar.

La convivencia familiar en época de Covid-19 es más una prueba de resistencia que de velocidad, cada mes o mes y medio nos concentramos alrededor de la sala, cual estación de hidratación, para replantearnos las estrategias futuras y seguir sobreviviendo-existiendo apoyados en la creatividad, la paciencia. Una tarea en equipo familiar, pero nada fácil.

El curso intensivo ‘vivir en familia’ tiene tintes infinitos, es atemporal y cada vez más cansado. Escasean las rutinas y el orden. La disciplina diaria es imposible de sostener, el ¡sí se puede!, pierde decibeles. El realismo no ayuda, el idealismo tampoco, en realidad todo puede ser nocivo. 

Vivimos el ‘reset’ mundial, la gran época de redefinición familiar, donde el control no será tan valorado como la tranquilidad en su cabeza, en su casa y en su comunidad. ¿Usted sacrificaría el orden familiar a cambio de la felicidad de los suyos? Yo sí.

más del autor
×