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Ecología Regia

El capítulo ambiental del TMEC

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El medio ambiente es en ocasiones como aquel primo, sobrino o tío que toda familia tiene que cuando llega a una reunión provoca un silencio sepulcral. Me refiero a ese familiar que cada que habla de sus ideas “raras” provoca un momento incómodo, arriesga echar a perder el buen ambiente de la fiesta y que al final termina siendo ignorado. 

Para muchos, el capítulo ambiental del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (el T-MEC) juega ese papel del familiar incómodo. 

Siendo que este tratado entra hoy en vigor, vale la pena hacer una breve reflexión del rol que ha tenido el medio ambiente en este acuerdo comercial.

Como punto de partida, recordemos que uno de los principales temores que hubo al inicio de esta relación trinacional en 1994 fue que empresas de Canadá y EUA se establecieran en México para aprovechar las regulaciones laxas laborales y ambientales en nuestro país.

¿Continúan nuestras leyes siendo igual de permisivas? Tras 26 años, no sólo de una relación comercial, sino también de una dinámica regional de “buena vecindad” ¿Qué tanto ha podido México homologar su regulación ambiental a la de sus vecinos?

Podemos tomar como referencia el caso de la maquiladora Metales y Derivados en Tijuana que, en 1994, el mismo año en que entró en vigor el TLCAN, fue clausurada debido a incumplimientos “reincidentes” tolerados durante años por la autoridad ambiental mexicana. Al momento de su clausura, en esta empresa dedicada al reciclaje de baterías se encontraron miles de toneladas de residuos tóxicos. Debido a ello, varios vecinos de la planta sufrieron graves afectaciones a su salud.

El proceso para la remediación del sitio y sancionar a la empresa fue largo y tortuoso. De hecho, las penalidades a la empresa y a su propietario fueron hechas en los EUA. Los vecinos afectados no recibieron compensación alguna. El caso claramente mostró la ineficacia de las autoridades ambientales de nuestro país.

¿Qué tanto ha avanzado nuestra legislación para evitar que casos como éste sucedan nuevamente? ¿Existirán hoy empresas en nuestro país, en Monterrey, que estén operando bajo condiciones similares, ocasionando afectaciones ambientales y de salud? 

Desde otra perspectiva, muchas de las normas que rigen las emisiones industriales fueron elaboradas entre 1995 y 2000 y desde entonces no han sido actualizadas. Bajo ese contexto, el reporte de contaminantes en México sólo enlista 200 sustancias mientras que en Canadá son cerca de 350 y en EUA son 675.

Con estos datos en mente ¿puede alguien afirmar que el acuerdo norteamericano ha servido para modernizar nuestra legislación?

Finalmente, el año pasado el gobierno de los EUA tuvo la idea de enviar a su embajada en México “agregados laborales” para vigilar el cumplimiento de las normas laborales en nuestro país. ¿Por qué el gobierno americano no tuvo la misma iniciativa para vigilar si en México se cumplían las normas ambientales? 

No, el tema ambiental se optó por que continuara siendo observado por una muy limitada comisión trinacional, estratégicamente exiliada en Canadá a la que sólo le permiten observar, dar algunas opiniones y nada más. 

Dicho todo lo anterior, el tema ambiental ha tenido unas cuantas victorias bajo el contexto de estos acuerdos comerciales. Sin embargo, quizá la principal sea que –siendo el pariente incomodo del “desarrollo”– no hayan dejado de considerar su presencia en los eventos familiares… mejor ser incomodo que estar ausente.

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