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El corazón de París está herido


El lunes inició atípico según algunos parisinos: con frío para ser abril, pero muy soleado y sin pronóstico de lluvia. Pablo, nuestro guía y habitante de París, nos dijo: "Tienen mucha suerte porque es un día muy bonito para hacer turismo, aprovéchenlo". 

Y sí, fue un día precioso, hasta entrada la tarde cuando se transformó en uno que los parisinos y el mundo no olvidaremos porque el mayor símbolo de la ciudad y una de las mayores obras de arte, la catedral de Notre Dame, fue devastada por un terrible incendio. 

Escenario de hechos históricos como la coronación de Napoleón I, cuna de la ciudad de París, sobreviviente de guerras, inspiración de escritores, la catedral de Notre Dame guardaba entre sus muros cientos de años de historia y arte. 

Y es que no era sólo un símbolo y sitio de importancia para la religión católica, sin importar creencias o dogmas, todos los visitantes querían conocerla y todos los parisinos la consideraban el corazón de su ciudad. 

Llegué a París el domingo a pasar unos días de vacaciones y muy dispuesta a ver todo lo que la ciudad guarda en sus calles y museos, incluyendo por supuesto su catedral, considerada el mayor símbolo parisino, incluso más querida y más visitada que la Torre Eiffel. 

Ya recorrí algunas plazas y monumentos, visité el Louvre, y antier vi por primera vez a Notre Dame, desde afuera y de noche durante la visita panorámica que casi todos lo turistas hacemos. Ayer volví a pasar por ahí, pero de día. Sin embargo, en el plan del viaje mi visita guiada por su interior estaba programada para hoy (martes); sería la segunda actividad del día después de visitar el Palacio de Versalles.

Aunque ya no pude conocerla por dentro, su fachada me dejó sin palabras por la maravillosa arquitectura estilo gótico que la caracterizaba. Esperaba ansiosa poderla recorrer. Imagino que sería increíble e imponente, y que claro, al igual que otras iglesias de la ciudad que sí he visitado, se estaría preparando para los diferentes servicios de la Semana Santa. 

Ayer me enteré del incendio después de las 19:00 horas, no estaba muy cerca de la Île de la Cité, pero en París no se hablaba de otra cosa y las sirenas de bomberos y policías se escuchaban constantemente. En el hotel en donde me alojo todos llegaban comentando lo mismo: ´´¿Ya vieron que está pasando en Notre Dame? Los diferentes guías turísticos se veían preocupados por los cambios de planes que inminentemente habría que hacer, pero sobre todo tristes de lo que pasaba en su ciudad. 

El incendio trastocó París y golpeó a los parisinos. El tráfico que normalmente es infernal, anoche no existía. La gente estaba en su casa siguiendo la noticia o en los alrededores de la Catedral viendo con sus propios ojos la tragedia. Rezando, llorando o entonando el himno nacional francés. La expresión de todos era una mezcla de asombro y desolación. 

Las noticias en la televisión no hablaban de otra cosa. Las personas entrevistadas alrededor de la Catedral coincidían en que estaban ahí para poderlo creer y para decirle adiós a un símbolo: "C´est une tragédie".

No entré al monumento histórico de París, pero estoy en París en un momento histórico. Y son sentimientos encontrados. Ahora queda esperar. A los turistas nos dicen que hay que esperar que pasen las horas para que la policía informe cómo serán los cierres viales y de navegación por el Sena. Pero sobre todo, el mundo espera pronto volver a ver de pie y majestuosa la Catedral de Notre Dame.

Ya se habla de que debe reconstruirse lo que no se salvó y restaurar lo dañado, pero sin duda no será igual, no será la historia original.

BIO: Jessica Meza es periodista especializada en el área cultural con cerca de 10 años de experiencia; actualmente es parte del equipo de comunicación de la OSUANL y el FIC Monterrey. Cuenta con maestría en mercadotecnia.

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