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No es de Locos

El derecho universal a equivocarnos

No es de Locos

Todos cometemos errores, lo que cuenta es la experiencia.

Una parte inevitable de ser humanos es cometer errores. Sin embargo, la experiencia que vamos recogiendo y asimilando en nosotros mismos hace un mundo de diferencia.  

En ocasiones escucho en la entrevista con padres que intentan arreglar y solucionar todo para que su hijo no cometa errores, "para que no lo tenga difícil en su vida". La realidad es que la vida invariablemente se encargará de demandar algo que les sea complicado y puedan cometer algún error.  

Hablemos de los beneficios de cometer errores, comenzando por el hecho de que es una oportunidad de crecimiento intelectual, social y personal. Brindar el espacio a tomar riesgos o formular soluciones creativas y novedosas puede ser muy alentador a la hora de afrontar dificultades. 

Además, construye habilidades de resolución de conflictos y pensamiento crítico. Tener la posibilidad de tomar en cuenta distintas perspectivas y puntos de vista, conlleva un momento de reflexión y concientización sobre las soluciones alternas y sus debidas consecuencias. 

Así mismo, el aprendizaje de los errores principalmente académicos, estimula la comprensión y retención del conocimiento. Pues hay que recordar a Jean Piaget quien descubrió que los principios de nuestra lógica comienzan a instalarse antes inclusive, de la adquisición del lenguaje. 

A través de la experiencia sensorial, motriz, social es que se generan muchísimos encuentros ricos en detalles que estimulan el cerebro. Por eso, el uso desmedido del celular, la apatía para generar interés por el mundo, la sobreprotección angustiante que cubre al niño es quitarle la oportunidad de descubrirlo por sí mismo. 

Más allá, el saber tomar responsabilidad y conciencia de las consecuencias de cualquier error es un valor humano que también se aprende a partir de estas experiencias. Ofrecer la oportunidad de aprendizaje es permitir explorar los diferentes resultados de sus decisiones. 

Por si fuera poco, incentivar a actividades que involucren perder-ganar o acertar-fallar, favorece disipar el riguroso límite del miedo al fracaso. A través de una óptica de apertura, es transmitirle al niño no tener miedo a cometer un error, sino enfocarse en el aprendizaje y consecuencia que la actividad o situación pueda tener. 

Como adultos, es común crecer con la idea del miedo al fracaso, de exigencias hacia nosotros mismos que nos llevan a culparnos cuando el ambiente familiar se encargó de transmitir los errores como aprendizajes, como habla la psicóloga Carolina Chaparro, #TodosNosEquivocamos. 

Por eso #noesdelocos equivocarnos, después de todo lo que importa es el aprendizaje obtenido y asimilado, #noesdelocos generar actividades de juego con tus hijos donde puedan cometer errores que favorezca su pensamiento crítico y autoestima. Por último, #noesdelocos ir a terapia cuando tus errores se convierten en patrones que dañan a las personas. 

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