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Si en vez de levantar el dedo para lo que les manda su partido, los legisladores velaran por sus representados, se ahorrarían lo que nos cuestan –porque las pagan nuestros impuestos– las oficinas de gestoría que algunos –muy poquitos– tienen en sus distritos electorales para atender las necesidades de sus votantes.

Les platico: en vez de andar gastando dinero que no es de ellos, tirándole con una escopeta calibre 12 de 350 perdigones a un objetivo que por su tamaño le basta y sobra con una calibre .22, podrían apoyar sus propuestas y acciones en las expectativas específicas y segmentadas de quienes viven, ya no en su distrito, sino en cada media cuadra que lo conforma.

Para ello tendrían que disponer de información precisa, medible, cuantificable, comprobable y objetiva, respecto al sentir de cada uno de sus electores. Saber sus preferencias, necesidades, hábitos de consumo y movimiento, aceptaciones, rechazos y evaluación sobre productos, obras y servicios públicos y lo que esperan en esta materia.

Una encuesta telefónica no les sirve para esto. Una casa por casa, tampoco, y una consulta popular como las “a modo” que se gasta el Presidente, menos.

La alternativa es ubicar en un mapa cartográfico, tan pequeño como se desee –media cuadra o menos, por ejemplo– los nombres, edades y ocupaciones de cada una de las personas que moran en cada vivienda identificada por su número exterior e incluso interior –si es el caso– y de éstos, sus hábitos de consumo, de alimentación, gustos, esparcimientos, preferencias, aceptaciones, rechazos, quejas, reclamos o alabanzas hacia productos y servicios privados y públicos, municipales, estatales, federales, de toda índole.

Si los legisladores de cualquier comisión –por ejemplo, la de Medio Ambiente del Congreso de NL, que preside Ivonne Bustos– tuvieran acceso a esta información geolocalizada, ni se hubieran tenido que desmañanar el domingo para ir dizque a supervisar los daños al zacate que provocó el festival “Pa’l Norte”.

Si me hubieran preguntado les diría que el 65% de quienes viven a 500 metros a la redonda del parque Fundidora respondieron que fueron más los beneficios económicos a la ciudad, que los daños que dicha fiesta causó al inmueble. Tengo los nombres, apellidos, oficios y otros datos de quienes dijeron esto y de los que se opusieron. Estos últimos –los opositores– forman parte de tres distritos electorales, de dos partidos políticos.

Les diría que el 30% de quienes viven a 100 metros a la redonda del parque rentaron sus casas, departamentos y cuartos a través de AirBNB y obtuvieron en tres días ganancias equivalentes a sus ingresos de un mes. Consecuentemente, quisieran que más eventos como éste tuvieran lugar en la ciudad.

Si me hubieran preguntado, les diría que el 72% de los habitantes a 10,000 metros a la redonda les piden a esos diputados, a los ambientalistas de pacotilla y el tinterillo que cree serlo, que se vayan a protestar con esa misma enjundia a las las pedreras, que son las principales causantes del caos ambiental que vivimos en Monterrey.

Si me hubieran preguntado, les diría que a 30,000 metros a la redonda del parque, el porcentaje que sugiere eso se eleva al 78% y a 100,000 metros, es del 83 por ciento.

También les hubiera dicho que cinco verdaderos ecologistas –no como los improvisados citados aquí arriba– que viven en el radio de 5,000 metros alrededor del parque –uno de ellos en el Edificio 4, Departamento 11 de los Edificios Constitución– opinan que si ni un solo árbol del Fundidora fue dañado por el festival, ¿cómo escribe uno de ellos que el tal “Pa’l Norte” afecta a uno de los pulmones de la ciudad?

Esta es la sexta aplicación del Geomarketing® para el ámbito legislativo y las cinco primeras –Comercial, Industrial, Social/Gobierno, Seguridad y Gobierno– se las platiqué ayer.

7.- Mi socio en estas lides, Ali Bojorges, destaca que las prácticas de cabildeo a la antigüita están basadas en tratar de influir en grupos legislativos para la promulgación de leyes o reglamentos promovidos por empresas y particulares. A lo más que llega la segmentación de esos esfuerzos es a dirigir esas gestiones al legislador presidente de la Comisión respectiva, pero con las nuevas prácticas de geogestión es posible cruzar los datos de los electores que estén a favor o en contra de tal iniciativa, agregándole elementos informativos relacionados con los beneficios o daños provocados por la ley que se desea promulgar, impugnar o desvirtuar, más otros factores de peso extraídos de las ubicaciones de los electores más cercanos o relacionados a los puntos clave de las iniciativas de ley o reglamento.

8.- Los medios masivos de comunicación pueden maximizar el impacto de sus contenidos en los lectores, “obligándolos” a circular por todas las páginas. Ejemplo: Si tenemos un núcleo de lectores identificados con la Sección Editorial, debe provocarse que quienes escriben artículos y columnas refieran sus textos hacia notas publicadas como información en otras secciones del periódico. Lo mismo sucede en la TV, cuando el público habituado a seguir los programas nocturnos encuentra en éstos “llamados” a sintonizar programas y contenidos que se difunden el resto del día. El Geomarketing® provee las palabras clave que cada sección o parte del medio es seguida por tipos específicos de lectores o televidentes o seguidores, si se trata de medios virtuales. Y de cada paquete de éstos es ubicado en los mapas cartográficos de las poblaciones a las que se desea llegar.

CAJÓN DE SASTRE

“El manejo de la información cada vez debe ser más quirúrgico y menos generalista”, dice mi Gaby.

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