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Siete Puntos

¿El fin del neoliberalismo?

Siete Puntos

¿El fin del neoliberalismo?

1. Guardemos por un momento nuestras filias y fobias con respecto a AMLO en el baúl de las pasiones, y permitámonos una reflexión sobre una de sus últimas afirmaciones: “Ya se acabó la pesadilla del neoliberalismo”, pronunciada al conmemorar el pasado 30 de septiembre los 225 años del nacimiento de José María Morelos y Pavón. No es la primera ocasión en que el tabasqueño había sepultado a esta doctrina. Ya el 17 de marzo de 2019, enfático, sostuvo: “Declaramos formalmente el fin de la política neoliberal”.

2. Sepultar sistemas no es nuevo. A raíz de la desintegración de la URSS y la caída del muro de Berlín, hacia fines de los 80 en el siglo pasado, autores como Francis Fukuyama proclamaron el fin del socialismo, y la consiguiente victoria del entonces capitalismo, hoy llamado neoliberalismo. Tuvo que intervenir Juan Pablo II, en la Centesimus Annus #35, para puntualizar: “Queda demostrado cuan inaceptable es la afirmación de que la derrota del socialismo deje al capitalismo como único modelo de organización económica”.

3. No es fácil, entonces, declarar la defunción de un sistema, de un régimen, en este caso. Y es que, como reiteradamente lo mencionan analistas del actual proceso mexicano, lo que se está pretendiendo es un cambio de régimen, no de gobierno. No buscan el Presidente de la República y los ideólogos de la 4T ofrecer un proyecto de administración pública diferente a los realizados por PAN y PRI en los últimos 18 años, sino una mutación estructural que toque los cimientos mismos de la economía y la política nacionales.

4. Más allá de si estamos de acuerdo o no con la tesis de que debe acabarse con el neoliberalismo, pues hay economistas y politólogos que así lo sugieren, y otros por el contrario, defienden su permanencia, lo cierto es que un cambio de régimen no se logra en tres años. De hecho, aceptando que el actual proyecto lograra abatir en la segunda parte del sexenio la corrupción, la evasión de impuestos y la opacidad en el gasto público: ¿qué o quién nos garantiza que no regresaremos a las prácticas del pasado en 2024?

5. Transformar el régimen y no sólo la forma de gobierno implica mucho esfuerzo y una gran estrategia. Además de medidas concretas, muy puntuales, se necesita una labor ideológica de amplio convencimiento en todos los sectores sociales, una propuesta capaz de incitar simpatía y apoyo, tendiente a fortalecer el empleo, la educación y la salud de toda la población, a combatir de manera frontal la inseguridad, a generar protocolos en la aplicación de la justicia que terminen con las arbitrariedades judiciales vividas a diario.

6. No me parece que vayamos en esa dirección. La polarización está triunfando sobre la conciliación, y el encono supera a la razón. Las buenas intenciones son opacadas por las formas autoritarias, y mientras se consolida el sector simpatizante con el proyecto, se agudiza el opositor. Más que predecir de manera triunfal el final del neoliberalismo, habría que apuntalar los cambios necesarios para acabar en verdad con las desigualdades y la miseria en nuestro país, para aplicar en verdad la máxima de “primero los pobres”.

7. Cierre ciclónico. ¿Usted cómo se sintió al quedarse sin WhatsApp? El apagón digital del pasado lunes dicen que causó millones de dólares en pérdidas tanto a su dueño como a miles de empresas. ¿Pero qué tanto nos afectó a los humildes usuarios? Hay quien se sintió incomunicado, vulnerable, solitario al no poder dialogar con sus habituales compañeros de chat. Otros, en cambio, experimentaron alivio, pues durante varias horas no estuvo repiqueteando el celular con la infinidad de mensajes que llegan a diario. ¿Usted qué sentimiento albergó?

papacomeister@gmail.com

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