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Cabrito Mayor

El fuchi

Cabrito Mayor

El fuchi

El que fuera fiel escudero, “¡chorrillito chorrillito!”, del otrora “Jinete sin Cabeza”,  (aquel de cuyo nombre no quiero acordarme y que hoy simplemente es conocido como “el vato con botas” o “el vaquero” como diría el nuevo “Jinete”, Samuel García), el ahora flamante y a la vez reciclado secretario de Seguridad Pública del nuevo Nuevo León, con lo acontecido en las últimas semanas, visto está, le está haciendo “el fuchi” a temas que verdaderamente son importantes en torno a los pobres resultados de seguridad que percibe la sociedad.

Y es que como si se tratara de una figura del toreo, “el diestro” en cuestión, quizás inspirado un tanto por su apellido, se ha inventado el vistoso pase del “fuchi”, pues se la pasa “toreando” ante el respetable muy hábilmente el tema de la seguridad, esquivando las codiciosas embestidas de los arteros asegunes de la sociedad que reclama por el elemental derecho a existir, acciones concretas en beneficio de su integridad, ejecutando además en su quehacer taurino, el pase del “desdén” o del “desprecio” con harta pinturería y “largando con una maestría casi rondeña” la cantaleta de que los crímenes diarios acontecidos en toda el área metropolitana se deben a los ajustes de cuentas entre los grupos de la delincuencia organizada que se están disputando “la plaza”.

Y ante las adversas condiciones y enormes y evidentes dificultades ofrecidas por el honesto y a la vez lamentable mensaje de sus decires, el diestro con una actitud pasmosa “cambia los terrenos” en el redondel mediático para esquivar “al toro” de la responsabilidad que le corresponde y se lanza más allá de las atribuciones lidiadoras que le atañen y con “ansias de novillero” se planta en “los medios” para dejarse ver con sobrada torería para citar o más bien dicho, distraer “al respetable” por la carencia de contenido y fondo en la labor de su faena para insinuar con harta dosis de jiribilla, despertando suspicacias y generando desconfianza, una posible colusión por ser ante sus ojos gitanos, “inadmisible” que la autoridad local no se percatara de que grupos delictivos sepultaron a casi una docena de individuos en una propiedad particular de condiciones agrestes, de acceso complicado, alejado en línea recta a medio kilómetro de la presidencia sí, pero con el río Pesquería de por medio y sin caminos, ni puentes, ni accesos directos.

Ante el evidente reclamo de aplausos en respuesta por la preocupación y “alarma” expresada en los “medios” del redondel mediático, la “máxima autoridad”; es decir, la Fiscalía del estado, no se dejó llevar por la venenosa insinuación sospechosísta del ansioso “diestro” en cuestión y la descartó aunque reconoció, eso sí, que aunque la carpeta de investigación sigue abierta, no se han encontrado elementos o pruebas de alguna autoridad municipal, estatal o federal involucrada en la participación directa o por omisión de los lamentables hechos.

Quizás por ello, y hambriento de triunfos ante los reflectores que lo han expuesto en su justa dimensión; es decir, a librar apenas “con apuros y sobre piernas” su quehacer y con muy pobres resultados en su faena, como fino “diestro” conocedor de los espacios, tiempos, ritmos y parsimonia al andar, se lanzó nuevamente al redondel mediático del penoso pero histriónico y novelero episodio vivido el martes pasado ante su aparente disgusto por el erróneo protocolo al himno nacional y honores a la bandera ejecutado por parte de los cadetes, no los de Linares, que se han convertido en serios aspirantes a engrosar “su cuadrilla” en Fuerza Civil.

Tras la pifia, el diestro, empeñoso de arrebatarle las palmas “al respetable” a como dé lugar, insiste en “dejarse ver” con el abaniqueo muleteril de su labor sobre piernas cuando el viernes se colocó nuevamente en “los medios” para alertar por el alza en las extorsiones telefónicas y los hackeos de WhatsApp que se usan para cometer fraudes en lugar de concentrarse en la grave, constante y creciente ola de ejecuciones que día a día se registran entre los peligrosos grupos criminales en el reconvertido campo de batalla civil del área metropolitana. 

Y así, estimado lector, tarde a tarde, más que aclamado, el reclamado diestro de marras, ha interpretado con harta maestría la suerte “del fuchi” frente al difícil “Miura” y peligrosísimo “toro” de la inseguridad que sigue tirando “cornadas” a diestra y siniestra mientras, eso sí, inmaculado se planta en los “medios” con su personal donaire para dejarse ver con singular alegría y tratar de torear las embestidas de los asegunes de la sociedad que hoy reclama acciones concretas de seguridad, por encima de cualquier intento de agradar “al respetable” con su artística e histriónica pinturería.

Por hoy es todo, medite y reflexione lo que le platico, esperando que el de hoy sea un gran día, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser  felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.

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