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Siete Puntos

El futuro laboral

Siete Puntos

El futuro laboral

1. Me acaban de obsequiar el libro ¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización, de Andrés Oppenheimer. El autor sostiene la tesis que ha venido manejándose desde las épocas de Julio Verne –principios del Siglo XIX–, paradigma de la ciencia ficción, y que tiene su punto culminante en 2001 Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick: el pasado mañana, que ya llegó, estará manejado por los entonces iniciales robots, hoy conocidos como computadoras inteligentes. Kubrick les otorga sentimientos, para Oppenheimer ellas nos desplazarán...

2. ... de los oficios que hoy nos permiten trabajar de manera asalariada. Yo lo experimenté a inicios de los 80 en el siglo pasado, cuando laboraba como obrero no calificado en una fábrica alemana de automóviles. No se tenía que ser muy visionario para predecir que, dentro de pocos años, brazos mecánicos suplantarían a las extremidades humanas para cargar fierros y láminas. Las máquinas representaban un gran ahorro para la empresa: no se enfermaban, no pertenecían a sindicato alguno, no exigían aumento de sueldo.

3. La tendencia se vino confirmando en años recientes. Durante mucho tiempo utilicé un estacionamiento en el centro de la ciudad, y me hice amigo del señor que despachaba los boletos. A fuerza de verlo a diario conocimos nuestras vidas, aficiones y desprecios, y hasta intercambiamos títulos de libros y revistas, pues él era un asiduo lector. Cierto día, en vez de mi confidente apareció una expendedora de tarjetitas, con voz de española aburrida, que sólo me indicaba el monto a pagar, y ya no me preguntaba sobre mi lectura de ese momento.

4. El libro de Oppenheimer sostiene que ese impacto lo sufrirán lo mismo periodistas que restauranteros, banqueros y médicos, transportistas y docentes. La automatización, aunada al impacto de las redes sociales, hará que sí, muchos de los servicios realizados por humanos sean suplantados por aparatos cibernéticos. Pero habrá otras tareas que, según el autor, se potenciarán en una especie de péndulo. La lectura de este texto me arroja dos conclusiones. Una de corte negativo y otra con perspectivas positivas. Las comparto.

5. A como está la vida política nacional, una profesión cada vez más importante en el porvenir inmediato será la abogacía electoral. Cada vez son más los litigios en los que participan partidos políticos, autoridades de todos los niveles, instituciones oficiales y hasta el mismo presidente de la república. Ponerse de acuerdo por las buenas será imposible. La concertación a través del diálogo quedará de lado, dando paso a constantes impugnaciones, apelaciones, y demás figuras jurídicas. Las elecciones ya no se definirán en las urnas, sino en los tribunales.

6. Pero para los ministros de culto y guías espirituales su futuro laboral, paradójicamente, parece promisorio. Dice el autor que "la disgregación de las familias y la creciente soledad de la gente... están generando una mayor necesidad de contratar guías espirituales para que le encontremos sentido a la vida". En este grupo estarán los profesores de filosofía, que se convertirán en los terapeutas del mañana: a sus consultorios llegarán quienes ya pasaron por todo tipo de tratamientos, y no obtuvieron respuestas a sus preguntas existenciales.

7. Cierre icónico. Y lo que no parece tener porvenir es la seguridad en las minas mexicanas. Tragedias en Pasta de Conchos (2006), Sabinas (2011), Progreso (2012), Unidad MIMOSA (2017), Francisco I. Madero (2018), Múzquiz (2021) y Agujitas, por mencionar las más recientes y todas en el estado de Coahuila. Ojalá y los 10 mineros atrapados puedan salir con vida. De cualquier manera, las condiciones de esclavitud en que viven esas personas no han cambiado con la 4T, metida hasta el cuello en el problema, y no se ve cómo puedan cambiar.

papacomeister@gmail.com

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