Ramón de la Peña ManriqueMonterrey
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"Todas las cosas están conectadas, como la sangre que une una familia, el hombre no tejió la red de la vida, él es tan solo uno de sus hilos. Todo lo que haga a la red se lo hace a sí mismo, todo lo que acontezca a la tierra, le acontecerá a los hijos de la tierra. La tierra no le pertenece  al hombre, es el hombre quien pertenece a la tierra", Parte del mensaje del Jefe Seattle al entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce

"Hay algo que no entiendo, Ingeniero", me comenta Katchumo, mi asesor de Santa Catarina, con esa rara expresión en su cara cuando trae un tema espinoso que quiere comentar conmigo. "Por un lado todo mundo habla de buscar y tener un desarrollo con equidad para todos y claro, como usted podrá intuir, este desarrollo esta muy relacionado con los ingresos económicos de las familias.

"A usted le he escuchado decir que la pobreza esta muy relacionada con la ignorancia, la insalubridad, la violencia familiar y hasta con la nueva plaga del narco menudeo. Lo cual implica para mí", continua Katchumo, "que lo que se debe de buscar es un mayor nivel educativo en nuestra gente, así tendrían un mayor ingreso económico, mejores viviendas, tendrían acceso a mejores servicios públicos, con un mayor y mejor equipamiento en sus viviendas con refrigeradores, televisiones, aires acondicionados, ventiladores, etc.

"Pero curiosamente todo lo anterior nos conduce a tener un mayor consumo de energía, efectivamente a mayor desarrollo mayor es el consumo de energía. Y le recuerdo", continúa Katchumo, "que esta energía viene en su gran mayoría de la combustión de carbón, gas natural o del petróleo y sus múltiples derivados, de los cuales la gasolina es, de las energías concentradas, la más usada por las personas que tienen mayores ingresos económicos.

"Esto se refleja en las diferencias de consumo de energía entre los llamados países del primero mundo y los etiquetados como de tercer mundo. A finales del siglo pasado cada ciudadano de los Estados Unidos consumía anualmente 7.8 toneladas métricas equivalentes de petróleo, mientras que en la India y Angola estos números eran 0.2 y 0.01, respectivamente".

"Pero te tengo que decir", le dije a Katchumo, "que el uso de energía concentrada ha sido el gran factor de cambio comunitario, la fuerza impulsora más importante en nuestro desarrollo. Gracias a ella se lograron  las dos grandes revoluciones económicas de la humanidad: la agrícola y la industrial del Siglo XVIII". "Hasta ahí todo parece bien", me comenta Katchumo, "lo malo es que al ´consumir´ energía concentrada se genera contaminación y se impacta negativamente al medioambiente". "Ese es el gran dilema de nuestro desarrollo, pues todo mundo quiere ´vivir mejor´. Pero si seguimos el actual esquema de desarrollo, eso implica un mayor uso de energía concentrada con el consecuente impacto negativo en nuestro medioambiente".

"¿Pero entonces, qué podemos hacer?", me interrumpe Katchumo. "Lo peor que podemos hacer es no hacer nada", le dije, "los expertos nos recomiendan los siguientes caminos: adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la tierra; crear e implantar un nuevo modelo de desarrollo, Europa con un buen nivel de vida, consume la mitad de la energía que consume Estados Unidos por persona; apoyar programas de investigación para buscar fuentes alternas de generación de energía; integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el consentimiento y los valores y hábitos necesarios para un modo de vida sustentable, tales como:1. Cambiar los focos de mi casa por focos de luz fluorescente. 2. Usar menos mi automóvil, a caminar más, a usar bicicletas, a compartir mi automóvil, a usar el transporte colectivo. 3. Utilizar menos agua caliente usando regaderas de bajo flujo de agua y a no desperdiciar agua cuando me bañe, me lave las manos, los trastes o los dientes. 4. Plantar un árbol al año, cuidarlo y protegerlo".

5. "Nuestros hijos y nietos tienen un gran reto", concluye Katchumo.

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