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El porqué de las cosas

El legado familiar de Space Jam 2

El porqué de las cosas

O de cómo entender a los demás mientras comemos.

Partamos del hecho de que LeBron James es un mal actor, que Space Jam 2 está lejos de ser un referente cinematográfico como Space Jam, que LeBron no ha alcanzado (ni alcanzará a Jordan) y que por supuesto, que quien escribe estas líneas es fanático de LeBron y seguidor de sus causas sociales.

Consideremos también que las segundas partes regularmente son malas y que en esa eterna comparación entre LeBron y Jordan, James siempre sale perdiendo. Space Jam no es la excepción a la regla de las secuelas. ¿Un hombre aceptando en público su incapacidad para enta-blar una buena relación con su hijo?, ¿un padre instaurando su visión de la vida?, ¿el jefe de familia oprimiendo los deseos del vástago?, ¿invisivilizando al hijo?, nada alejado de la realidad. 

Uno de los mayores clichés en la consulta refiere que la mayoría de nuestros problemas provienen de conflictos con el padre, y Space Jam 2 lo escenifica a la perfección. Como hombres, portamos el privilegio de no explicar lo que hacemos y cómo lo hacemos.

Contamos con una armadura que nos dota de poder, impunidad y flexibilidad para movernos a nuestras anchas, amparados en la estructura social que nos sostiene y nos motiva. Impensable que un rey se doblegue ante su hijo, sin que haya una pelea de por medio.

El filme apertura la posibilidad del padre dudoso, que si bien no tuvo padre para encontrar un estilo a imitar, tampoco está acostumbrado a ceder el poder. Ilustra al padre ignorante que pocas veces aceptamos ser, y principalmente al padre que una vez desconcertado entiende que no puede ser siempre la referencia ni la última decisión.

Hay tanta extravagancia que el hijo de LeBron toma distancia, busca otra influencia paterna-masculina y accede a la experimentación de otro tipo de familiar, (spoiler alert) con la característica principal de que el desenlace cuenta con un reencuentro amoroso entre un hijo y su padre (no podía saberse), final feliz que a veces no encaja con la realidad.

Debemos ver la película como una muestra más de esas famosas moderns familys, que se juntan los martes a comer tacos, donde los hijos acompañan a sus padres al trabajo y que buscan y encuentran diversas maneras de relacionarse más allá de las siempre establecidas.

Ser un ejemplo para millones de seguidores parece ser una responsabilidad poco asumida, misma expectativa que a veces recae en los padres. Utilicemos la modernidad para acercarnos, socializar e involucrarnos en los universos de nuestros hijos. Le aseguro que, aunque puede ser una escenario vertiginoso, es una enorme inversión humana.

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