El neoliberalismo económico toma al Banco de México. El doble mensaje del gobierno en su máxima expresión


La inflación es el impuesto más caro que pagan los ciudadanos de cualquier país. Y para atender ese tema profesionalmente, los bancos centrales necesitan a economistas consumados para dirigirlos.

El perfil del todavía gobernador del Banco de México embona perfecto con lo que se necesita de quien maneja los hilos de la economía del país. Ese es Alejandro Díaz de León, quien fue nombrado para ese puesto a la salida de Agustín Carstens en un periodo que debe terminar en 2021, si es que los topes salariales impuestos por el gobierno republicano no lo llevan a explorar otros aires más rentables para él.

Pero quien realmente va a gobernar Banxico se llama Gerardo Esquivel, un técnico, que no tecnócrata, muy cercano a Andrés Manuel López Obrador. En círculos dentro del Banco de México se habla de que el mayor mérito de este profesor investigador del FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y CEPAL, es ser amigo personal del presidente.

Aquí hay una contradicción enorme entre el discurso de AMLO y la designación de este personaje, porque mientras el presidente se desgañita en culpar de todas las desgracias de México al neoliberalismo, Esquivel sirvió y tuvo como patrones a los máximos exponentes de esa corriente económica, las instituciones internacionales a las que me referí en el párrafo anterior.

Los mercados reaccionaron ajenos a este nombramiento, que aún debe ser aprobado por el Senado, porque identifican a Esquivel como un conocedor del ambiente económico, pero quizá los inversionistas de talla mundial actuaron así porque a pesar del discurso presidencial contra el neoliberalismo, ¿qué se puede esperar del manejo que haga el banco central mexicano, si uno de sus exponentes estará al mando?

Ahí la primera gran incongruencia en los nombres de quienes ocuparán las subgubernaturas de Banxico.

Los otros traen un perfil igual en cuanto a su experiencia docente y de investigación: Eduardo Guzmán Calafell, que termina su periodo en 2020, ocupó direcciones en el Banco de Desarrollo del Caribe y en el FMI. También fue asesor del presidente Zedillo y es un consumado académico. Es otro partidario del neoliberalismo.

Irene Espinosa Cantellano, que concluirá su rol de subgobernadora en 2024, fue parte de la Tesorería de la Federación y trabajó en el Centro de Estudios Económicos de Banamex y –para variar– al haber si o consejera del BID, es neoliberal en materia económica.

Y Jonathan Heath, que terminará su periodo en 2026, es profesor en varias universidades del país, consultor económico independiente, parte del cuerpo de especialistas del Inegi y como economista en jefe de HSBC es partidario practicante del neoliberalismo tan fustigado por AMLO y sus cercanos.

Entonces, ¿qué es este doble mensaje? Porque nada le faltó al presidente en su mensaje de apertura de mandato para equiparar al neoliberalismo con el infierno y al mismo tiempo, el Banco de México será gobernado por quienes no le sacan la vuelta a esta filosofía económica.

Si alguien entiende esto, por favor aquí está mi correo para que con su sabiduría le den luz a la asamblea.

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