El pésame adecuando


La muerte es parte de la vida, lo siento mucho, estoy con ustedes, pronta resignación, son frases que todos tenemos que usar llegado el momento, claro que por el tipo de evento me refiero a dar el pésame. En lo personal el momento de dar el pésame me es complicado, y por lo general acabo diciendo típico, la mayoría de las veces, pero en otras ocasiones uno se pone tan nervioso que puede hacer preguntas sin respuesta por ejemplo: ¿Cómo estás?, me imagino que en la mente de la otra persona, estalla en respuestas como: ¿imagínate? ¿Cómo quieres que me sienta? ¿En serio me preguntas eso? 

Es un momento difícil por el que se está atravesando,  incluso lo podríamos catalogar como sensible, y el estado de vulnerabilidad psicológica de la persona a la que le damos las condolencias es una de ellas, así como el nervio que nosotros experimentamos, el dolor que pudiéramos estar sintiendo nosotros mismos, el temor de no decir lo correcto, influyen grandemente en el estado de ánimo general.

Pero te has preguntado ¿por qué lo hacemos?, ¿cuál es el objetivo de esta costumbre?, Las condolencias tiene una utilidad muy específica: mostrarle a la persona que está dolida por la pérdida de un ser querido que no está sola, que el dolor psicológica que se presenta no la asila del mundo y que hay alguien que está preocupado por su bienestar, en traducción a alguien le importa tu dolor.

Ahora bien, dar el pésame no es algo tan simple como decir una frase sin preocuparse por la forma en la que se hace; en casos en los que hay una fuerte carga emocional, el cómo importa tanto o más que el qué.

Así pues, veamos una serie de ideas fundamentales para saber cómo dar el pésame de un modo adecuado, sencillo y sin dar pie a malentendidos, ambigüedades o situaciones incómodas que puedan parecer una falta de respeto.

1. No intentes quedar bien: Procura que tu objetivo sea confortar, a nadie le interesan frases rebuscadas, lecciones de vida o un concurso de frases motivadoras.

2. No prepares un discurso: El tratar de llevar un discurso preparado puede ocasionar que te llenes más de nervios y acabes con un resultado no esperado.

3. No asumas o des por hecho lo mal que se sienten: No viene al caso que le recuerdes a la persona lo mal que debe estarse sintiendo, ella lo sabe, no necesita que tus palabras la regresen al momento una y otra vez.

4. Vale más la honestidad: recuerda que en estos momentos las personas no tienen cabeza para entender o siquiera poner atención a una serie de palabras y palabras, es por esto que el pésame debe ser algo fluido y simple donde el que lo escucha no tenga que hacer una esfuerzo por entender.

5. Elige bien el momento: El contexto en el que se da el pésame también es parte del mensaje. Elige bien cuándo y dónde comunicar lo que quieres decir, procurando que no resulte un contratiempo o una interrupción para la otra persona.

6.  Mide y respeta el espacio del otro: Recuerdo que después del velorio de mi abuelo, al llegar a la casa lo primero que noté era el dolor físico en los brazos, traía moretones, fue un velorio muy concurrido y al parecer entre más fuerte el abrazo más cariño expresa, bueno con uno o dos pero después de 30 …

7. El ¿ y qué pasó? no es prudente: Es importante que al dar el pésame la otra persona no se sienta presionada a hablar de cómo se siente. Debe ser algo completamente opcional y voluntario.

Espero que las recomendaciones anteriores les sean de utilidad, recordemos que nadie está por gusto ya sean los dolientes o los acompañantes, la empatía debe ser un ingrediente principal, no queramos obtener protagonismo, recuerda que estamos ahí para apoyar a una persona que nos importa.


Volver arriba