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Siete Puntos

El que se enoja pierde…

Siete Puntos

El que se enoja pierde…

1. … dice el refrán. Y sí, la sabiduría popular expresa con ese dicho una realidad que a fuerza de repetirse se convierte en ley. Quien se deja abrazar por la ira pierde el control de sí mismo, sufre alteraciones físicas –aumenta la frecuencia cardiaca, sube la presión arterial, se afectan sus procesos digestivos, etc.– y, si está en medio de una negociación, es posible que, al desorientarse por el coraje, la pierda. Todos nos desesperamos en algún momento de nuestra vida, pero vivimos enojados y explotando ante la mínima provocación.

2. Un arranque de cólera puede desembocar en un acto violento, quizá delictivo, oscurece nuestra mente y no nos permite tomar decisiones inteligentes. Hay algunos corajudos habituales que se escudan en esta tesis: yo nunca me enojo, a menos que me provoquen. Quien piensa así traslada hacia fuera la responsabilidad, y se la adjudica a los demás, al clima, a la bolsa de valores, a la derrota del equipo favorito, etc. Una cosa es ser firme y decidido –todo buen líder debe serlo–, hasta terco, y otra muy distinta es sucumbir a los arrebatos de la furia.

3. Pues parece que el presidente está cada vez más enojado. Así lo demuestran sus rictus faciales, sus manoteos, sus alegatos en las mañaneras. La lista de personajes que lo hacen rabiar es numerosa. Si antes era la mafia del poder, hoy son sus críticos, en especial periodistas a los que acusa de ser corruptos y cómplices del pasado. Agreguemos a académicos, empresarios, clasemedieros, feministas manipuladas, y una larga lista de navegantes en las redes sociales, que no desperdician oportunidad para endilgarle memes irritantes.

4. Si el señor es de mecha corta, las últimas semanas no le han traído noticias muy buenas, por lo que se han sucedido episodios de iracundia cada vez más frecuentes. Aunque se puedan disfrazar con la presunción de otros datos, y se responda a ellos con evasivas o ironías, lo cierto es que se han venido dando acontecimientos que, quizá, están causando esta irritabilidad más notoria. La lentitud con la que avanzan sus proyectos insignia, los malos números que arrojan rubros tan importantes como salud, seguridad y economía,…

5. … desaciertos en asignaciones diplomáticas, acusaciones de corrupción a miembros de su gabinete y, quizá el más grave, los reportajes sobre el tren de vida que lleva su hijo mayor, han logrado que estalle en improperios contra quien se hace eco de tales denuncias. La necesaria serenidad para esquivar dardos está ausente y, por el contrario, la respuesta enconada hace que se atice el fuego mediático en vez de apagarlo. De nuevo la forma, cargada de vehemencia, hace que se pierda la atención al fondo.

6. En efecto. Yo creo que muchas personas, simpatizantes o no de AMLO, detestamos las prácticas de corrupción, impunidad y ostentación del pasado. Y, por lo mismo, no deseamos que se repitan en el presente. El nuevo régimen que quiere instaurarse no puede fincarse en la violencia, sino en la sensatez. Es cierto que se deben vencer muchas resistencias, pero no puede ser con base en el insulto y el agravio permanentes. Ojalá no lo olvide el presidente, tan gustoso de las culturas populares: el que se enoja pierde.

7. Cierre icónico. Motociclista, rockero, cantante, torero, pendenciero, bohemio. Se graduó como abogado por la UNAM a los 24 años. Fundó con Carlos Slim la Casa de Bolsa Inversora Bursátil. Colaboró con Méndez Arceo y se dijo partidario de la teología de la liberación. Se “convirtió” y pasó a las filas de la renovación carismática. Con el entonces Nuncio Prigione formó el Club de Roma. Vivió rodeado de lujos y presumía ser capellán y asesor de varios políticos priistas. Así fue el obispo Onésimo Cepeda, fallecido el pasado lunes.

papacomeister@gmail.com

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