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Ecología Regia

El Top 10 de contaminación en NL

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De un par de años a la fecha el debate de la mala calidad del aire en el área metropolitana de Monterrey se ha intensificado. Sin embargo, la conversación y, peor aún, las decisiones de gobierno siguen girando, no en torno a una política o una planeación, sino más bien giran en torno a cuando un “influencer” amanece con dolor de garganta y afirma en redes sociales que se debe a la contaminación.

Tristemente, lo anterior refleja la ausencia en Nuevo León de una autoridad competente, con credibilidad y liderazgo en la materia.

A manera de ejemplo, en fechas recientes la atención se ha centrado en las emisiones de la Refinería de PEMEX en Cadereyta.

Esta atención pudo derivarse del hecho de que PEMEX durante la pandemia no dejó nunca de operar y que también se piensa que la circulación vehicular se redujo dramáticamente.

Sin embargo, la refinería no fue la única industria que no paró operaciones ¿sabemos cuántos y quiénes más –el top 10– continuaron operando y lo que cada uno de éstos contamina? 

Tampoco sabemos con exactitud qué porcentaje de vehículos (y sus características) fue el que dejó de circular durante el periodo de días en que estuvimos, o debimos haber estado, en encierro. 

En materia de contaminación vehicular, sabemos por estudios académicos –y no por información oficial– que la mayoría de los vehículos que circulan en el área metropolitana no son de modelo reciente, muchos de ellos ni siquiera tienen catalizador y si lo tienen, no sabemos si funciona bien. 

Por lo tanto, si durante los días de encierro sólo dejaron de circular los vehículos de modelo reciente de las clases económicas altas que si pudieron “quedarse en casa”, es muy probable que los vehículos que más contaminan –incluyendo los de carga y el transporte público– no dejaron nunca de circular por la ciudad. 

Desafortunadamente, ni tenemos información –oficial y pública– sobre las emisiones de la refinería y las otras fuentes fijas, así como tampoco tenemos información sobre la contaminación del parque vehicular.

Otra discusión reciente trató sobre la creación de los impuestos a emisiones de contaminantes. Y mientras que mucho se habló sobre si éstos evitarían la utilización de combustóleo y cuánto afectarían la competitividad de nuestro estado, ningún medio analizó el potencial de reducción de contaminación que un impuesto así podía generar. 

Ahora, mañana jueves, recibiremos en nuestra ciudad al presidente López Obrador. Y en vez de proponerle una estrategia integral e inteligente para combatir la contaminación de todo tipo y fuente, muchos irán a Cadereyta a protestar mientras que el planteamiento, brillante y bien planeado del gobierno estatal será solicitar al presidente realizar una consulta pública –como la del tren maya– para exigir el cierre o reubicación de la refinería.

Parecemos estar confundiendo el tema de discusión y creer que se pueden utilizar las mismas lógicas ligeras que usamos en otros temas para resolver la contaminación en la ciudad. 

Quizá creemos que es igual de fácil sacar a la refinería del estado que como cuando la afición tigre o rayada claman la salida del jugador que falló el penal sin considerar que el resto de los jugadores en la cancha y el mal planteamiento del entrenador tienen todo que ver cuando se pierde un partido.

Guste o no aceptarlo, la contaminación de la ciudad no es culpa de una sola fuente. Si no se regula a todos los contaminadores, aunque hoy te libres de uno, el problema seguirá. 

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