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Siete Puntos

El uso político de los impuestos

Siete Puntos

El uso político de los impuestos

1. En las tres campañas para contender por la Presidencia de la República, AMLO fue calificado como un peligro para México. Se nos asustaba diciendo que se dispararía el dólar, que se nacionalizarían bienes privados, que nuestro país se convertiría en otra Venezuela y, especialmente, que de ganar el político tabasqueño la emprendería contra los magnates de la empresa, obligándolos a cerrar sus industrias. Los principales afectados, entonces, serían los ricos, si queremos simplificar las amenazas de aquel entonces.

2. Y ganó en 2018. Después de estos ya casi cuatro años de su administración, no pocos se preguntan por el silencio de los empresarios. Los otrora poderosos magnates, que en los tiempos de Echeverría y López Portillo alzaban la voz en contra de un Estado obeso, exigiendo manos libres para expandir sus negocios y que eran vistos con temor desde Los Pinos, pereciera que han desaparecido del escenario nacional. ¿A qué se debe este silencio? ¿Será que les ha ido muy mal y temen que les vaya peor, de ahí su mutismo prudente?

3. Parece que no. El mismo AMLO declaró, en mayo pasado, que en su gobierno los poderosos del dinero no han perdido un solo peso, y según datos de Forbes, en 2020 las 36 principales fortunas del país sumaron $171,490 millones de dólares, un 20% promedio más que en  2019. La revista especializada en el mundo de los negocios y las finanzas sostiene que ocho de los 10 principales multimillonarios del país crecieron 28% de sus fortunas en este 2022. De ser ciertos estos datos –la publicación es muy confiable–, los ricos son cada vez más ricos.

4. La misma fuente añade un dato importante: según los célebres #PandoraPapers, 3,000 mexicanos trasladan recursos opacos a empresas extranjeras ficticias (jurisdicciones offshore) para alejarlas de las pesquisas hacendarias. De acuerdo con Tax Justice Network, los paraísos fiscales le arrebatan a México la posibilidad de recaudar más de $16,000 millones de pesos cada año. Lo paradójico es que todas estas cifras las conoce la Secretaría de Hacienda, y no es descabellado sospechar que las puede utilizar a discreción.

5. Aquí está el meollo del asunto: ya es una voz común decir que a muchos empresarios Lolita los tiene agarrados por el cuello, de suerte que calladitos se ven más bonitos. No faltarán los potentados que sí paguen sus contribuciones, pero también los habrá que no lo hagan y, según la información disponible, son muchos. Lo cierto es que la 4T ni ha acabado con la riqueza de quienes han logrado acumularla desde sexenios anteriores, ni se da a la tarea, por motivos políticos, de combatir a los grandes evasores. 

6. A nadie nos gusta pagar impuestos. Nos duele desprendernos de lo propio, y además, dudamos de la buena utilización de lo recaudado. Pero da la impresión de que los clasemedieros somos los más cumplidos, y los dueños de los grandes capitales, muchos de ellos, no sólo les sobra el dinero, sino también los recursos para evadir sus obligaciones fiscales. Qué curioso. El izquierdista Gustavo Petro, presidente colombiano, le aumentará los impuestos a los más ricos. Aquí no, y hasta se les permite no pagarlos. Y eso que se dice de izquierda nuestro gobierno

7. Cierre icónico. Pasan los meses, ya dos, y es fecha que no se puede detener a José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, asesino del guía turístico Pedro Palma y de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora. El criminal sigue impune. Tampoco, después de tres semanas, se ha rescatado a los 10 mineros que se encuentran atrapados en El Pinabete, Coahuila. Impunes también los dueños de la mina, llena no sólo de agua sino de irregularidades. Llama la atención la lentitud con la que se resuelven las tragedias en nuestro país... si es que se resuelven.

papacomeister@gmail.com

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