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Opinión

¿Eléctrico o de combustión?

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¿Eléctrico o de combustión?

En los tiempos de cambios ágiles y hasta repentinos que vivimos ahora, ganan espacio los elementos eléctricos y, en los automóviles, parece acercarse el momento en el que los que gustamos de manejar un auto pasemos a la versión eléctrica.

Los autos eléctricos son la onda en la actualidad. Todos hablamos de ello y nos asomamos al mercado con impaciencia para ver en qué momento entraremos a la modernidad que el propio vehículo representa.

Es una verdad completa que las empresas armadoras tradicionales han emprendido el viaje sin regreso hacia la fabricación de vehículos con impulso totalmente eléctrico. Muy motivados por la incursión disruptiva de Tesla en el mercado dominado en otros años por las marcas longevas.

Soy de los que piensan que es un mercado más verde por lo inmaduro que por los resultados ambientales, pero nada hay en el futuro que niegue que es cuestión de tiempo para que madure.

Las grandes y casi siempre estériles discusiones sobre cuál vehículo es mejor, si el eléctrico o el de combustión interna, han llamado a dirimir las diferencias con lujo de detalles para entender por qué todos y nadie tienen la razón.

Hace algunos años, cuando la marca Volkswagen anunció su migración del elemento gasolina y diésel al elemento electricidad en sus motores, argumentando que completaría su migración para el año 2026, muchos pensamos que era lejano el año y, hasta imposible lograrlo en términos reales.

Sin embargo el mercado ha venido poniendo condiciones para que VW, y todos los demás productores, fortalezcan su producción eléctrica y multipliquen sus ventas de ese segmento.

Los detractores tienen razón, sí faltan lugares de recarga para que hagas un viaje largo por carretera y, aunque los encuentres, tendrás que esperar a que la lentitud de carga se haga presente y te dé una nueva autonomía de viaje de, más o menos 400 kilómetros. A los que nos gusta manejar en carretera, no nos atrae esa dificultad.

Los promotores de los eléctricos tienen razón. Tener un auto eléctrico contribuye a reducir las emisiones en el lugar en el que usamos el auto y nadie está en plan de tonto ecológico para negar esta como una ventaja socialmente aceptable.

Les doy la razón para quitárselas de inmediato.

Conforme avanza el mercado de autos eléctricos, también se ha avanzado mucho en el número de lugares y eficiencia de carga de las baterías, por lo que el camino parece abrirse para que en breve se democratice el uso de estas versiones automotrices.

La ausencia de combustión en el vehículo no es sinónimo de cero emisiones, pues es muy conocido que el carbón, el gas natural y el combustóleo son los grandes productores de energía en México y consumir electricidad le da impulso a esos fósiles, trasladando en realidad la combustión a otra parte del planeta.

Los costos de compra de autos eléctricos al consumidor final le han resultado muy caros, comparativamente con los de combustión interna, sin duda, y siguen siendo un factor importante de decisión para un interesado en autos. Pero esto también era así con los híbridos y la brecha se ha ido reduciendo, conforme los mercados se asientan.

No hay que cegarnos ante las realidades que el mercado impulsa. La carestía de componentes eléctricos, que ha reducido la velocidad de introducción de los autos de este segmento, obedece a factores tan ancestrales como a las ganas de ganar dinero rápido que tienen algunos empresarios, las ganas de ganar posturas políticas de algunos gobernantes y, en ambos casos, la gran especulación lleva a costos no previstos del producto final.

No me inquieta el desecho de baterías, porque habrá un gran mercado para la reutilización y reciclaje de sus componentes, tampoco me preocupa que haya personas negadas al avance de la ciencia porque más temprano que tarde serán opciones comercialmente competitivas.

En todo caso, hay sistemas que no serán posibles de implementar, ya que, por ejemplo, los que vivimos en condominios que no permiten sus centros de carga en el lugar de estacionamiento asignado, simple y sencillamente no podremos acceder directamente al mercado eléctrico, y en cambio si al de ciertos segmentos de híbridos.

El mercado es sabio y nos pone a todos en nuestro lugar. Unos podrán acceder más rápido y otros podremos más adelante, lo que no quita la única verdad absoluta en el mercado de autos eléctricos: "...y sin embargo, se mueve" (G. Galilei).

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